Bruce Jeffrey Pardo, el Santa Claus asesino. La masacre de Covina

Suena el teléfono de emergencias. Es cerca de la medianoche del 24 de diciembre de 2008. La voz de una mujer salta al otro lado de la línea pidiendo ayuda desesperadamente. Los gritos desgarradores de una niña se escuchan de fondo. Es la hija de Leticia, la mujer que está pidiendo ayuda al 911. Llama desde la casa de un vecino mientras observa a través de una ventana como la casa de sus padres, donde había acudido con el resto de 23 personas más de su familia para pasar la Navidad, está siendo absorbida por enormes lenguas de fuego. Su hija, que sigue gritando, ha recibido un disparo en la cara.

Hoy te hablo del caso de la masacre de Covina. Pero empecemos por el principio…

La noche del 24 de diciembre de 2008: la masacre de Covina

Suena el timbre. Al otro lado de la puerta se escucha el jolgorio de toda una familia disfrutando de la nochebuena. A través de la ventana habían visto a un Santa Claus con un paquete envuelto en papel de regalo. Son un total de 25 personas y es la pequeña de 8 años, Katrina Yuzefpolsky, la que acude a la puerta para abrirla. Al otro lado del umbral aparece el hombre vestido de Santa Claus acompañado del regalo, una maleta y dos pistolas. Alza una de sus manos y efectúa un disparo que impacta directamente a la cara de la niña. Pasa todo tan rápido que la pequeña apenas tiene tiempo de reaccionar. Katrina es su sobrina política e hija de Leticia Yuzefspolsky, la hermana de su ex mujer, Sylvia. Ambas se encuentran en el interior de la casa junto con el resto.

bruce jeffrey pardo
Bruce Pardo

Santa Claus, o más bien Bruce Jeffrey Pardo, da unos pasos y entra de lleno en casa de sus ex suegros. Inicia un tiroteo indiscriminado sin mirar a quién ni a dónde. Los cuerpos sin vida de nueve de ellos ya yacen sobre el suelo después de tan sólo unos minutos. Otros intentan escapar e incluso algunos lo logran. 

El incendio

Leticia había conseguido escapar con su hija Katrina. Pese haber recibido un disparo en la cara y sangrar abundantemente, la herida no había producido  daños que pusieran en peligro su vida. Ambas se acercaron hasta la casa de un vecino solicitando ayuda y tras abrirles la puerta, fueron directas al teléfono para llamar al 911. Los tiros seguían escuchándose tras sus espaldas.

Pero se hizo finalmente el silencio. Trece menores quedaron completamente huérfanos, y otros dos perdieron a su madre. Sylvia recibió un disparo que acabó con su vida. También Alicia, madre de Sylvia y ex suegra de Bruce. Joseph, el marido de Alicia, falleció por las mismas causas. Otras cuatro víctimas de la familia fallecieron por heridas de bala e inhalación de humo, por lo que las autopsias determinaron que todavía seguían vivos cuando se produjo el incendio. Dos de ellos, murieron a causa del propio fuego, cuya virulencia fue de tal magnitud que en algunos casos su identificación tuvo que llevarse a cabo a través de registros médicos y dentales. 

masacre de covina

Mientras Leticia pedía socorro, Bruce Jeffrey Pardo seguía dentro de la casa vestido de Santa Claus. Se disponía a abrir el paquete envuelto en papel de regalo que había traído consigo y tras hacerlo, cogió entre sus manos un lanzallamas que había fabricado él mismo. Acto seguido, roció con gasolina toda la casa y los cuerpos de sus víctimas. El fuego hizo el resto. Las llamas fueron tan violentas y alcanzaron tal temperatura, que el disfraz de Bruce se derritió y se le acabó adherido a la piel. También sufrió graves quemaduras. Los adornos navideños de la casa ayudaron a que el fuego se propagara más rápidamente. 

A través de la ventana Leticia observaba aquella escena. Veía como las llamas invadían la casa agresivamente. Sabía que el resto de su familia seguía allí, al menos, una gran parte de ellos. Su hija, mientras, lloraba desconsoladamente. 

¿Dónde está Bruce Jeffrey Pardo?

Los bomberos tardaron tan sólo unos minutos en llegar. Decenas de ellos se desplegaron alrededor de la casa y tardaron cerca de hora y media en poder sofocar el incendio. Prácticamente todo había quedado reducido a cenizas. En el interior, los cadáveres calcinados habían quedado esparcidos por diversas zonas de la casa. 

Pero todavía quedaba una pregunta en el aire: ¿dónde estaba Bruce Jeffrey Pardo?

sylvia pardo
Sylvia, ex mujer de Bruce

La huída

Bruce salió rápidamente tratando de huir de la virulencia del incendio. Se quitó el traje de Santa Claus y se vistió con ropa de calle. Su Dogde Caliber de alquiler esperaba en las inmediaciones de la casa. Se subió y condujo alrededor de 50 kilómetros hasta la casa de su hermano, aunque no se encontraba en aquellos momentos en la vivienda. Las graves quemaduras que tenía y con parte del disfraz adherido a la piel, los investigadores pensaron que el plan de huída inicial se fue por la borda.

Los registros confirmaron que poco antes de cometer los asesinatos había comprado un billete de avión con destino a Canadá. Parece ser que los planes tuvieron que ser cambiados a última hora.

Aparcó el Dodge a unos metros de la casa de su hermano. Acto seguido, se fue hasta el apartamento y se encerró allí. En el interior del coche, la policía encontró una bomba casera que había sido cubierta con los restos del disfraz de Papá Noel. Cuando los especialistas trataron de desactivar la bomba, explotó. Por suerte nadie salió herido.

dodge bruce pardo
disfraz papa noel bruce pardo

La motivación de Bruce Jeffrey Pardo para cometer la masacre de Covina

El 18 de diciembre de ese mismo año, tan sólo unos días antes de los asesinatos, Bruce se encontraba firmando los papeles del divorcio. Su matrimonio con Sylvia había llegado a su fin. Son varias las especulaciones que se llevaron a cabo por parte de los investigadores, ya que el historial de Bruce Pardo estaba completamente exento de cualquier antecedente o historial de violencia. Jamás había tenido problemas con la justicia pero necesitaban entender como una persona con un trabajo normal y una vida relativamente estable, había podido llegar a cometer un acto tan atroz.

Los investigadores comenzaron a tirar del hilo para poder entender qué había podido ocurrir años atrás para que se hubiera producido semejante desencadenante.

La respuesta comenzaba a tomar forma a partir de sucesos ocurridos en 2001. 

Las relaciones anteriores de Bruce Jeffrey Pardo

Antes de conocer a Sylvia y contraer matrimonio, Bruce había tenido otras relaciones, de las cuales había tenido tres hijos. La relación más estable que había tenido había sido precisamente con Sylvia pero los problemas comenzaron a llegar al poco tiempo de casarse. Bruce se negó a abrir una cuenta conjunta con Sylvia, hecho que no le sentó demasiado bien a ella. Además, Sylvia también se negó a las peticiones de su marido de hacerse cargo de los tres hijos que él había tenido anteriormente.

Estos conflictos se agravaron en la pareja, lo que terminó por romperla definitivamente, aunque no de manera muy amistosa. Con juicios de por medio, el juez dictaminó que Bruce debía pagar a Sylvia una pensión de casi $2000 mensuales. La cifra llegó a acumularse hasta los $10000, alegando en uno de los juicios que no tenía intención de pagarle nada a Sylvia, afirmando que ella se gastaba el dinero en viajes a Las Vegas y en un coche de lujo. 

Pero todavía se le complicó más la situación a Bruce cuando un mes después, en julio de 2008, fue despedido del trabajo en la empresa ITT Electronic Systems como ingeniero.

Durante estos meses fue comprando las armas que posteriormente utilizaría para ejecutar el crimen. También el disfraz y la gasolina.

El final de Bruce Jeffrey Pardo

Bruce se sentó en el sofá. A sus pies, $17000. Apuntó con el cañón a su cabeza y simplemente disparó. Su hermano lo encontró tras su regreso a casa.

En 1991 se produjo un cuádrule crimen en el interior de una tienda de yogur. Cuatro adolescentes fueron asesinadas y quemadas después. Te cuento la crónica del crimen aquí:

https://www.lavanguardia.com

https://elpais.com/

https://www.radioformula.com.mx/

https://elpais.com/internacional/

https://elpais.com/elpais/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *