La Dalia Negra: todo sobre la muerte de Elizabeth Short

Un asesinato que su crudeza permitió llenar portadas de periódico convirtiéndose en el foco de la prensa amarillista que buscaba hasta el último resquicio de morbo. Indudablemente, el asesinato de Elizabeth Short tenía todos los ingredientes para hacer de éste un crimen mediático y sensacionalista. El hecho tan macabro que rodeaba el asesinato de la joven aspirante a actriz despertó la curiosidad popular y fue objeto de inspiración para multitud de novelas, películas y series televisivas.

¿Quién era Elizabeth Short?

Una joven aspirante a actriz y modelo que vería su futuro absolutamente truncado. Nacida en Boston el 29 de julio de 1924, fue criada junto con sus otras cuatro hermanas por su madre, pues el padre había decidido abandonarlas cuando apenas eran unas niñas. En octubre de 1930, éste, habría fingido un suicidio dejando su vehículo en un puente para simular que se habría lanzado al río con la intención de ahogarse en sus aguas. Sin embargo, cuando Beth tenía 19 años se marchó a vivir a California con su padre, pues realmente no se había suicidado y volvió a entablar contacto con su familia. Mientras que la madre rechazó por completo volver a mantener contacto con él, Elizabeth decidió hacerlo con el fin de acercarse hasta Hollywood y poder llegar a convertirse en una actriz de cine.

La vida convencional del padre trajo muchos problemas en la relación con su hija, pues realmente, las aspiraciones de Beth eran bien distintas a mantener un hogar limpio y preparar la comida a diario para su padre. Las discrepancias fueron en aumento y, finalmente, decidió marcharse de casa para emprender una nueva vida aunque sin perder el principal de sus objetivos: Hollywood.

A partir de ahí anduvo por distintas ciudades e incluso fue detenida por consumir alcohol siendo menor de edad. Sin embargo, siguió luchando por conseguir trabajos que le permitieran subsistir mientras llegaba el momento de rodar su primera película. De tal manera, los ocasionales trabajos de camarera que iba encontrando le permitían obtener algo de dinero para mantenerse y realizar viajes esporádicos hasta Boston para visitar a su madre.

Durante su estancia en Florida, conoció a Matthew M. Gordon Jr., perteneciente a la Segunda Comandancia Aérea y que, tras un accidente aéreo en la India, le pidió matrimonio a Beth durante sus días de reposo y recuperación. No obstante, falleció poco después y no llegaron a consumar el enlace matrimonial.

Después de ello, Beth volvió a retomar el contacto con un antiguo novio de ésta y estuvo intercambiando cartas, aunque la relación no pareció prosperar por parte de él al cansarse de los constantes flirteos de la propia Beth. En absoluto desamparo, la joven estuvo cambiando de residencia con una asiduidad espasmódica, pues no lograba estar más de unas pocas semanas en un mismo apartamento. Además, todo el dinero que iba consiguiendo de los eventuales trabajos lo invertía en ropa y maquillaje, pues tenía la esperanza de que algún cazatalentos la descubriera y comenzara así, su ansiada carrera cinematográfica. Sin embargo, pronto su vida se vería truncada y llegaría a ser conocida en todo el mundo, mas no por sus películas sino por el atroz crimen del cual sería víctima y la principal protagonista de la opinión popular.

Hallazgo e investigación del cuerpo de La Dalia Negra

Betty Bersinger había decidido salir a dar un paseo con su hija por Leimert Park, Los Ángeles, aquel 15 de enero de 1947. Lo que no esperaba era hallar una escena que daría la vuelta al mundo y que más de 70 años después de aquel fatídico suceso, seguiría manteniendo intactas las incógnitas que giran alrededor de este caso. Mientras avanzaba se percató de un extraño bulto que en un primer momento lo identificó como un simple maniquí roto y que había sido abandonado allí mismo. Sin embargo, la percepción pronto empezaría a cambiar cuando al acercarse pudo comprobar que no se trataba de un maniquí sino de algo mucho más escalofriante.

El cuerpo diseccionado de una mujer se mostraba impasible a las orillas del camino por donde había estado paseando aquella vecina del barrio de Leimert Park. Desnuda y en posición de cúbito supino, mantenía las piernas abiertas firmemente y los brazos en ángulo recto y en alza por encima de la cabeza. El cuerpo había sido completamente drenado de sangre y un corte desde las comisuras de la boca hasta las orejas, pintaban una macabra sonrisa en el rostro de Beth. Un corte perfectamente estudiado había terminado dividiendo el cuerpo en dos a la altura de la cintura y éste, además, fue limpiado cuidadosamente.

Los análisis del cuerpo revelaron que el bazo, corazón e intestinos habían sido extraídos. También un trozo de carne que faltaba en su muslo izquierdo había sido introducido en su vagina. Así mismo también se hallaron importantes fracturas en las piernas de la joven. Además, también había sido mutilado su pezón izquierdo. Por otro lado, también se presupone que durante unos tres días aproximadamente, estuvo maniatada fuertemente con cuerdas por las marcas que habían quedado en sus muñecas y tobillos. Las múltiples torturas que había estado sufriendo durante aquel tiempo fueron observadas por los investigadores de la época e iban desde fuertes marcas causadas por golpes, incisiones y quemaduras de cigarrillo sobre la piel, hasta fuertes escoriaciones sobre su pecho derecho.

Múltiples contusiones pudieron observarse en el cráneo de la joven que, aunque no se apreciaba fractura ósea alguna, sí que había ocasionado derrames internos. También se encontró restos de excrementos en el estómago de Beth, pero se desconoce si fue porque se la obligó a ingerirlos o porque se produjo un intercambio de fluidos a causa de la evisceración que sufrió de los órganos internos. La causa de la muerte se determinó como shock a causa de una conmoción cerebral, sumado a la gran pérdida de sangre que padeció.

¿Quién es el asesino de Elizabeth Short?

Son muchas las teorías que han girado alrededor de este misterioso caso sin resolver. Hipótesis tratando de dar una explicación y encaminando una línea de investigación que hasta la fecha no parece haber dado sus frutos. Una prensa de la época inmersa en el caso y que influyó a la hora de paralizar la averiguación de la verdad detrás del crimen. Periódicos sensacionalistas que hacían lo imposible por obtener la exclusiva de nuevas informaciones. Periodistas en las comisarías de policía respondiendo a las llamadas de posibles testigos de la muerte de Beth. Faltos a la verdad, hicieron de Beth una mujer extravagante que al parecer no se correspondía con la realidad. Fotógrafos en primera línea tratando de captar la imagen del cuerpo mutilado de la joven para plasmarlo en la portada del diario. Mentiras y líos que eran justificables con tal de llegar los primeros u obtener una pista nueva del caso. Todos estos enredos harían de la Dalia Negra, un icónico crimen que más de 70 años después sigue manteniendo despierto cada uno de los misterios e incógnitas que le rodean. Y es que, al parecer, una llamada despertaría la atención de la prensa y el interés por el tratamiento del caso. Pero… Todo lo que se decía desde el otro lado de la línea, ¿podría ser realmente cierto?

El 23 de enero de 1947 se producía una desconcertante llamada al periódico <<Los Ángeles Examiner>>. Una llamada que pondría en alerta al identificarse, quien estaba al otro lado de la línea, como el responsable de la atroz muerte de Beth Short. El asesino, preocupado por el tratamiento del caso en aquel periódico, decidió mostrar su indignación, así como una petición de que reconsideraran el tratamiento que estaba recibiendo el crimen de Short por parte de los editores del periódico. Para ello, aquella misteriosa persona que se identificaba como el asesino, mandó al día siguiente al periódico, algunas pertenencias de Short como ahora su certificado de nacimiento, fotografías, nombres en un papel, así como una libreta de direcciones con el nombre <<Mark Hansen>> en la tapa y recortes de periódico donde se anunciaba la muerte del ex novio de Beth, Gordon Jr.

Los investigadores comenzaron indagando aquella agenda y cada uno de los nombres que Beth había escrito dentro de ella. Hansen reconoció que la agenda había sido suya, pero que era realmente Short quien le había estado dando usando. Ambos se conocieron en el bar que Hansen regentaba y que tanto ella como la mujer de éste se habían hecho buenas amigas. El principal sospechoso, que además coincidía el hecho de que había sido el último en ver con vida a Short, confesó que en alguna ocasión había intentado acercarse a Beth con el fin de mantener relaciones sexuales. Sin embargo, ésta siempre lo había rechazado. La lista de hombres en la agenda de Beth fue interrogado por la policía, pero ninguno, salvo tres, habían logrado mantener un contacto largo con la joven, pues después de ser rechazados no volvían a entablar contacto alguno. Aquellos otros tres hombres habían mantenido una relación efímera con Beth pero aquellas relaciones no tardaron en fracasar, lo cual implicaría la pérdida de contacto con ella.

Otro de los sospechosos y que estuvo en el punto de mira fue Manley, un joven de 25 años y casado que conoció a Beth la noche del 8 enero del 47 cuando ésta caminaba sola por las calles. Se acercó para ofrecerle su ayuda y la llevó hasta un motel donde, al parecer, Beth pasó la noche en vela por un malestar físico. Manley pasó la noche con Beth, y aunque asegurando que no mantuvieron relaciones sexuales se convirtió en el foco de la investigación de los agente. A la mañana siguiente, Manley la llevó hasta la estación de autobuses, pues al parecer le dijo que había quedado con su hermana. Aspecto que pudo comprobarse que era falso posteriormente. Nunca más volvió a ver a Beth.

Manley pasó la prueba del polígrafo y del pentotal sódico, pruebas fundamentales en aquella época que le harían responsable o no del delito por el que se acusara. Además, su esposa corroboró la versión y el hecho de que la noche del 9 él había dormido en casa junto con ella.

El supuesto asesino, por su parte, siguió mandando cartas al periódico. Lo más misterioso es que se llegó a la conclusión que Beth desapareció entre el 10 y el 15 de enero, pero la maleta fue retirada de la estación de autobús en algún momento sin que nadie se percatase de ello. ¿Habría sido la propia Beth pasando desapercibida? ¿Nadie la había visto? Además, ni la maleta, ni las pertenencias que ésta portaba en su interior fueron localizados.

El caso mantuvo una tensión social impactante y la desconfianza entre vecinos iba en aumento. La policía comenzaba a recibir llamadas de personas que sospechaban de algún familiar, amigo o vecino que podría ser el responsable de la muerte de Beth. La saturación fue tal que se hizo incontrolable y muchos periodistas aprovecharon aquel revuelo para obtener información de primera mano. Exageraciones y conclusiones estrambóticas cubrían las noticias de los periódicos casi a diario y el caso, no sólo causó impacto por la brutalidad del asesinato, sino por el sensacionalismo con el que fue tratado por parte de algunos medios de comunicación.

La Dalia Negra, como fue apodada por parte de la prensa, tuvo que ser reconocida por los familiares. Sin embargo, también se complicaría el asunto, pues el padre de Beth también se había convertido en sospechoso al aparecer el cuerpo a tan sólo cinco kilómetros de la vivienda de éste. No obstante, negó tener cualquier vínculo con su hija y, además, manifestó que tampoco lo quería y que no iría a reconocer el cuerpo. Ante aquello, fue alertada la madre de Short, pero lo harían de una manera un tanto particular. Y es que, fue avisada por la propia prensa. Le aseguraron que su hija se había convertido en la ganadora de un concurso de belleza y le pidieron que hablara del carácter de Beth y sus aspiraciones. La madre, habiendo viajado desde el otro extremo del país por el supuesto premio de belleza de su hija, se prestó a hablar con la prensa y responder a las preguntas sobre cómo era Beth. Cuando terminó aquella entrevista, los periodistas le contaron a la madre la terrible verdad que se escondía tras todo ello. La prensa, había conseguido en primicia la reacción de su madre al saber de la macabra muerte de su hija y ya tenían otra nueva portada para sus periódicos.

El investigador privado Steve Hodel: “El asesino es mi propio padre”

En el año 1999, Steve Hodel hallaría unas fotografías en el álbum de su padre que le haría llegar hasta el fondo de su investigación personal. Y es que, se encontraría a su propio padre junto con una mujer de piel blanca y cabello oscuro que le recordaba a Elizabeth Short. Sin embargo, aquel hallazgo no le dejaría indiferente y comenzaría a relacionar diferentes pistas que iría encontrando hasta llegar a una aplastante conclusión final.

Su padre, George Hodel, había mantenido su residencia habitual durante los años en que Beth murió en la misma ciudad que ésta. Este primer aspecto le hizo tener presente la posibilidad de que se conocieran. Algunos testigos que fue recopilando a lo largo de toda su investigación, aseguraron que les habían visto juntos e incluso algunos afirmaron que se habían llegado a convertir en amantes. Además, George era médico, por lo que aquellos cortes tan perfectamente estudiados llevaron a los investigadores a pensar que quien era responsable del asesinato de Beth debía tener buenos conocimientos en medicina.

Otra serie de coincidencias fueron despertando la curiosidad de aquel particular investigador sobre el pasado de su propio padre y cada vez estaba más convencido de la relación que había mantenido con Beth y de que éste era el verdadero asesino. El consultorio se encontraba a tan sólo dos manzanas del último sitio donde se vio a Beth con vida y además, estudió la posición del cuerpo en que se encontraba Beth en el momento de su hallazgo. Irónicamente, le recordó a una obra de arte de un íntimo amigo de su padre, <<El minotauro>> de Man Ray.

Conforme indagaba en el pasado y en las pistas que lograba encontrar las piezas del puzzle parecían coincidir en su mente. Sacos de cemento en el escenario del crimen, posiblemente los que había adquirido días antes para una reforma de su propia casa; un coche parecido al de su padre identificado en las cercanías al escenario del crimen y un viaje de la madre de Steve junto con este y sus hermanos cuando fue cometido el crimen. Además, las cartas que habían llegado a las redacciones de prensa tenían un tipo de letra sospechosamente parecido al de George y por si fuera poco, Steve se puso en contacto con su hermana mayor la cual, mientras llevaba a juicio a su propio padre por haber abusado sexualmente de ella, ésta había escuchado que George era un potencial sospechoso del crimen de Beth.

Tras toda esta información recopilada, Steve se puso en contacto con el detective Carr para mantenerlo informado de todo aquello. 

Sin embargo, éste le dijo que la mayor parte de la documentación había desaparecido en los años cincuenta. No obstante, unas grabaciones que habían sido obtenidas gracias a unos micrófonos secretos colocados en la casa de George y que salieron a la luz en 2003, parecían corroborar las sospechas de su propio hijo Steve. En aquellas grabaciones se oía la voz de George hablando de ciertos abortos clandestinos que había estado practicando a lo largo de su carrera como médico, así como el reconocimiento de que estaba siendo sospechoso de la muerte de su propia hija. Seguidamente, se pudo escuchar como afirmaba que jamás podrían atraparle.

Las últimas declaraciones de Steve, manifestaban que pese a la cantidad de pruebas que los agentes tenían para increparle por la muerte de Beth, la policía prefirió no hacerlo para así evitar que se destaparan otra serie de malas praxis que eran realizadas por los médicos para cometer los abortos ilegales y eran encubiertos por las autoridades. Finalmente, se sabe que George viajó hasta Filipinas y se casó con una mujer. Una década más tarde volvería a los Estados Unidos.

Elena en el País de los Horrores: La Dalia Negra.

El Podcast de Elena en el País de los Horrores, contará con una serie de capítulos dedicados exclusivamente a la historia de la Dalia Negra. Puedes escuchar el primero de ellos haciendo click en el botón de abajo:

Fuentes:

https://torontosun.com/news/world/crime-hunter-black-dahlia-mystery-endures-after-72-years

https://www.fbi.gov/history/famous-cases/the-black-dahlia

https://www.thesun.co.uk/news/2582342/what-is-the-black-dahlia-case-elizabeth-short-murder/

https://www.rollingstone.com/culture/culture-features/has-the-black-dahlia-murder-finally-been-solved-198247/

http://blackdahlia.web.unc.edu/

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