David Oubel, el asesino de Moaña: asesinó a sus dos hijas con una radial

David Oubel estaba casado con Rocío y fruto de aquel matrimonio con 15 años de convivencia, nacieron Candela y Amaia. En aquel verano de 2015 la mayor, Candela, tenía nueve años de edad y la pequeña, tan sólo cuatro. El matrimonio se truncaría por decisión del propio David. Al parecer, éste había conocido a un hombre con quien decidió iniciar una nueva relación y romper sorpresivamente su matrimonio con Rocío. Esta decisión cayó como un jarro de agua fría sobre Rocío y la familia de ésta, y la relación terminó por tensarse entre ambos. Aunque el vínculo entre los padres de las pequeñas era tenso, ambos mantenían una custodia compartida, regulada judicialmente. Las niñas pasaban un periodo de dos semanas con cada uno de los progenitores.

David siguió cuidando de sus pequeñas durante el tiempo que estaba con ellas. Incluso conocían a la nueva pareja de su padre, con quien compartían buenos momentos en las ferias del pueblo. Los propios vecinos les habían visto pocos días antes del doble crimen.

Señales de advertencia en la actitud de David Oubel

Todo había sido planeado. David no dejó nada al azar. Un par de cartas de advertencia y de despedida daban la voz de alarma instantes previos a la muerte de las pequeñas. También lo haría una breve llamada telefónica a su ex mujer.

David estaba dejando atado todo antes de llevar a cabo sus planes más atroces con sus dos hijas. Había mandado una carta a su prima Pilar, en la cual se despedía y manifestaba no aguantar más la presión que estaba sosteniendo sobre sus hombros. Le confesaba que no era tan fuerte como ella pensaba. La única solución que veía era acabar con su vida para traer algo de paz a sí mismo.

<<No te puedo pedir nada, pero gracias por infundirme ánimos y darme algo de esperanza. He sobrevivido lo mejor que he podido pero no aguanto más, no soy todo lo fuerte que creías y estar dos escalones por encima era solo un escudo de lo frágil que soy. Intentaré enviarte las llaves de mi coche con la carta. Es el último regalo para Borja. Sé que no estoy en situación de poder pedir nada pero no quiero duelo, no quiero falsos hipócritas ese día. La muerte será el regalo que pondré al presente de mi vida>>. Manifestaba David en la carta.

<<Mi casa es tuya, ven y coge lo que quieras: televisión, aspiradora y el limpia cristales jejeje. Tony está a nombre de Jorge, si él no lo quiere háblalo con él>>. Y concluye, <<No te preguntes por qué no lo viste venir. Recuerda que soy muy buen actor. Un beso y gracias>>.

Tras la recepción de la misiva, Pilar trata de ponerse en contacto con David al percatarse de que se trata una carta de suicidio. Tal y como manifestó a la Guardia Civil, David le contestó que <<las niñas están en Oporto y esto no ha hecho más que empezar>>. Pilar decidió acudir a la vivienda de su primo pero no pudo acceder. Aunque tenía un juego de llaves, las puertas de la vivienda habían sido selladas con pegamento, según las declaraciones de Pilar. Su hijo, que la acompañó hasta la vivienda de David, decidió romper una de las ventanas para poder acceder a la vivienda.

Paralelamente, también se había puesto en contacto con su ex mujer para decirle las intenciones que tenía aquella mañana del 15 de julio de 2015. Amenazando con acabar con la vida de las pequeñas y con la suya propia. La madre, tras ser conocedora de la noticia, se desmayó en la calle y tuvo que ser atendida por una vecina. Como pudo, alertó a la Guardia Civil que inmediatamente se desplazó hasta la vivienda, pero no llegaron a tiempo y allí se encontrarían un escenario que paralizaría a toda España.

La mañana del viernes 15 de julio de 2015

Menos de 24 horas habían pasado desde que adquirido el arma que acabaría con la vida de sus dos hijas hasta el momento del crimen. El jueves 14 de julio, había decidido ir a comprar una sierra radial a la ferretería situada a unos 20 metros de la inmobiliaria donde David trabajaba. Puesto que había estado realizando obras en su vivienda, a nadie le pareció extraño que la adquiriera, pese a no haber utilizado ningún tipo de herramienta de este estilo nunca antes.

Sobre las 10 de la mañana David salió a dar un paseo con sus dos hijas por el pueblo con toda normalidad. A las 11 llegarían a la casa y comenzaría, como de costumbre, a sonar la música a un volumen excesivo. Esto ya le había generado algún problema con los vecinos previamente. Más tarde, a las 12:30 horas cesaría la música y se haría el silencio, sospechando que serían en esos instantes cuando se produciría la muerte de las dos pequeñas y el intento de suicidio de David.

El parricida accedió a la habitación donde estaban las dos pequeñas, accionó la sierra y degolló a Candela y Amaia allí mismo. Una de ellas, Amaia, se encontraba tumbada sobre su cama y Candela estaba tirada en el suelo. Los investigadores creen que en un intento de huir de su padre al verse atacada violentamente por éste.

Acto seguido, David se encerró en el baño y trató de llevar a cabo su suicidio. La Guardia Civil accedió al baño donde se había encerrado y lo hallaron semidesnudo en la bañera con algunas autolesiones. Fue trasladado inmediatamente al hospital, pero aseguraron que eran heridas superficiales y que había ingerido una mezcla de alcohol y drogas que le había producido aquel estado de semi inconsciencia. Aquella misma tarde fue dado de alta y trasladado a la prisión.

David Oubel presenta un trastorno de personalidad: la psicopatía

David fue analizado por psiquiatras para saber el grado de lucidez que tenía en el momento de cometer los hechos, su capacidad volitiva y de entendimiento de la situación. Asimismo, su capacidad de comprensión era absoluta y por consiguiente, presentaría una total responsabilidad sobre sus actos. Sin embargo, aunque esté recogido en el DSM como un trastorno de personalidad, los psiquiatras no lo entienden como una entidad clínica en sí misma. Se trata, más bien, de una forma de entender e interactuar distinta y anormal con el mundo, en casos como los de David Oubel.

Se trata de una conducta llevada a cabo con planificación, absoluto entendimiento y consciencia de los actos que realizó. Además, conforme avanzaban las pesquisas en la investigación, salían a la luz nuevos datos que perfilaban la personalidad de David poco a poco. Con un historial previó de agresión a una doctora y a su ex mujer, queda clara la baja tolerancia a la frustración que presenta este sujeto, tal y como suele concordar con quienes tienen un trastorno de la personalidad de esta tipología.

Esas reacciones desproporcionadas frente a hechos que les frustran y que llevan a cabo conductas como el homicidio. En el caso de David Oubel, se presupone de manera rotunda que el hecho de emplear un arma como es una sierra radial, la cual implica una violencia atroz y que se maneja con las propias manos, deja evidente el hecho de la imposibilidad de empatizar emocionalmente con la víctima y además, no sólo matar, sino llevar a cabo el máximo daño y dolor posible. Saciar una sed de venganza a quienes vayan a sufrir la muerte de las pequeñas. En este caso, y sin duda, el foco de aquella vendetta iba dirigida a la madre de Candela y Amaia.

En 2002 se producía en Santomera un terrible crimen a manos de Paquita González. Conocida como la parricida de Santomera, asesinó a sus dos hijos y después fingió un robo. Puedes leer la crónica del caso aquí:

Fuentes consultadas:

Criminalia.es

https://www.lainformacion.com/espana/el-asesino-de-las-ninas-de-morana-aviso-por-carta-a-su-exmujer-de-que-las-iba-a-matar_zXICt1Gb2civsepHygUrJ6/

https://www.telecinco.es/elprogramadeanarosa/secciones/exclusivas-ar/oubel-a-su-novio-presion-me-vencio-llevo-conmigo-parte-de-lo-que-mas-quiero_0_2048025230.html

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