El doble asesinato de los Dermond: un crimen sin resolver

En un lugar remoto, a orillas del lago Oconee en Georgia, se alzó una mansión que rondaba la cifra del millón de euros. En su interior vivía el matrimonio formado por Russell Dermond, de 88 años, y Shirley Dermond, de 87.

El 6 de mayo de 2014 se produjo una llamada al servicio de emergencias. La mujer que realizó la llamada dijo haber encontrado el cuerpo de Russell decapitado en el interior del garaje de su propia casa. Sin cerraduras forzadas ni señales de haberse producido robo alguno, las preguntas comenzaron a centrarse en los entresijos que podía tener la pareja para haberse producido tal fatal desenlace. Pero el misterio no iba a terminar aquí y es que, cuando intentaron localizar a Shirley, les fue imposible hacerlo. Había desaparecido sin dejar ni rastro.

Conociendo al matrimonio Dermond

El veterano de la Marina, Russel Dermond, contrajo matrimonio con Shirley el 15 de diciembre de 1950. Eran una pareja altamente religiosa y con una vida social bastante activa. Solían acudir a fiestas y reuniones con sus amistades más cercanas y la opinión de quienes les conocían era positiva.

Shirley y Russell Dermond
Shirley y Russell Dermond

Tuvieron un total de cuatro hijos, tres varones y una mujer. Pero uno de ellos moriría al verse envuelto en un tiroteo en Atlanta por un ajuste de cuentas por tema de drogas. El resto de hijos de los Dermond acabarían formando sus propias familias y fruto de ello, los Dermond disfrutaban, sobre todo en los meses de verano, de un total de nueve nietos. Durante los meses más cálidos, toda la familia se reunía en la gran mansión junto al lago. Allí los más pequeños podían disfrutar de apetecibles baños en plena naturaleza.

El gran poder adquisitivo de los Dermond comenzó a crecer gracias a los exitosos negocios de Russell. Después de dejar la Marina se convirtió en empresario y gestionó diversos restaurantes de gran notoriedad por toda Atlanta. Fue en 1994, con su jubilación, cuando construyeron su gran mansión en el lago.

Una llamada a emergencias alerta del cuerpo decapitado de Russell Dermond

Los Dermond habían quedado con unos amigos para acudir a la fiesta del Derby de Kentucky el 3 de mayo de 2014. Ya habían confirmado su asistencia, por lo que cuando llegó la fecha y no acudieron a la cita resultó extraño. Los amigos de la pareja realizaron varias llamadas al matrimonio pero no obtuvieron respuesta alguna durante varios días. La preocupación iba en aumento entre las personas de su círculo más cercano, así que decidieron acudir hasta la vivienda de los Russell para comprobar por sí mismos si todo iba bien.

Entraron por el porche y todo estaba como de costumbre. La casa se encontraba en un perfecto e impoluto orden. Hasta que llegaron al garaje. Detrás de uno de los vehículos del matrimonio, yacía en el suelo el cuerpo sin vida de Russell. Estaba decapitado. Tras el aviso a los servicios de emergencia la policía se personó en la casa. Todo estaba en su sitio salvo la cama, que estaba sin hacer, y una revista de pasatiempos que Shirley había dejado abierto y sin terminar.

Las pistas del escenario del crimen

El cuerpo de Russell había sido rodeado con toallas, las cuales habían absorbido gran parte de la sangre. La disposición de todas ellas indicaba que se habían colocado de forma estratégica. La idea era evitar que la sangre se filtrara por debajo de la puerta del garaje y quedara a la vista de todo vecino. Aquello indicaba que quien o quienes habían cometido tal atroz asesinato, intentaban que el crimen pasara desapercibido el mayor tiempo posible. Además, no había proyecciones de sangre en las paredes. Se dedujo que la decapitación se produjo una vez Russell ya había muerto y no había actividad arterial.

Mansión de los Dermond
Casa de los Dermond

El corte en el cuello era limpio, pero todavía había una pregunta en el aire. ¿Cómo murió Russell? Las pruebas forenses determinaron que en su ropa había restos de pólvora. La causa de la muerte sería, en un alto porcentaje de probabilidad, por un disparo en la cabeza. Pero de ser así, ¿dónde estaban las proyecciones de sangre producidas por el disparo en la cabeza? La primera hipótesis indicaría que después de efectuarse el disparo sería decapitado y sus verdugos huirían de la escena del crimen con la cabeza de Russell.

La desaparición de Shirley Dermond

Pero la falta de indicios sobre el asesinato de Russell no era el único misterio que rodeaba el crimen. Una gran incógnita rodeaba todo este caso: el paradero de Shirley. El primer impulso fue pensar que podía estar relacionada con el crimen de su propio marido. Pero, ¿podía una mujer de 87 años cometer tal atroz crimen? ¿podría haber contado con la ayuda de alguien? ¿y si había sido secuestrada? Y en ese caso, ¿para qué?

El sheriff Sills, que fue el encargado del caso desde el principio, tenía múltiples preguntas para resolver. La motivación del crimen era una de ellas, pero hasta ahora no había encontrado ningún indicio que pudiera interpretar y resolver, al menos, alguna de las cuestiones. La foto de Shirley fue publicada y difundida a través de los medios de comunicación y vallas publicitarias. Solicitaban a la ciudadanía cualquier pista o indicio que pudiera ayudarles a localizar a Shirley pero todo parecía caer en saco roto. Un equipo con perros de rastreo intentaron seguir posibles pistas que hubiese dejado Shirley. Mientras tanto, otro, buceaba por las aguas del lago en busca de alguna prueba. Cada esfuerzo por encontrarla les conducía a ninguna parte.

Shirley y Russell Dermond
El matrimonio junto con sus nietos

El hallazgo del cuerpo sin vida

La tarea para los investigadores a la hora de buscar algún indicio en el lago Oconee era como buscar una aguja en un pajar. Con una superficie de 77 km2, 32 km de longitud y una profundidad máxima de 69 metros, podía llevar semanas o incluso meses realizar un rastreo exhaustivo de la zona.

Pero después de 10 días intensos de búsqueda, unos pescadores fueron testigos de como un cuerpo humano flotaba en las aguas del lago Oconee. Estaba flotando boca abajo y se trataba de la propia Shirley. Había aparecido a unos 10 kilómetros de distancia de su propia casa. Dos cuerdas rodeaban con fuerza ambos tobillos. Al otro extremo, un par de bloques de cemento habían intentado mantener el cuerpo de la mujer oculto en las profundidades. Quizá, y en un intento de hacer desaparecer por completo el cuerpo, se lanzó a varios kilómetros de distancia de la orilla con el fin de buscar la zona más profunda del lago e imposibilitar la búsqueda todavía más.

Al llevar a cabo la autopsia se estableció que la muerte se produjo a causa de un traumatismo craneoencefálico, por lo que ya estaba muerta cuando fue arrojada al agua.

Las hipótesis de un caso falto de indicios

Los investigadores carecían de indicios desde donde partir la investigación. Las inspecciones oculares en los escenarios donde habían aparecido los cuerpos estaban prácticamente limpios de toda evidencia. Pese a que Shirley había aparecido a una distancia considerable de su casa, no se descartó que la muerte se hubiera producido en la propia vivienda y ambos asesinatos se hubieran producido a la vez.

La búsqueda de huellas dactilares por toda la casa no dio fruto alguno. El luminol que se roció por cada una de las habitaciones tampoco ofreció evidencia alguna. No hallaron ni una sola gota de sangre. Tampoco se forzaron las cerraduras de los accesos, ni parecía que hubiesen producido escenas violentas en el interior de la casa. Todo estaba en perfecto orden y ningún objeto de valor había desaparecido. Estaba, prácticamente claro, que el robo no había sido el móvil del doble crimen.

Dermond
Escenario del crimen acordonado

Las evidencias que se manifestaban sobre ambos cadáveres indicaban que muy posiblemente sus asesinos les conocieran previamente. Públicamente no tenían ningún enemigo conocido y quienes conocían al matrimonio tenían buenas impresiones sobre ellos. Las cámaras de vigilancia de la zona sufrieron una avería a causa de una tormenta eléctrica que se produjo unos días antes del crimen, por lo que no pudieron comprobar qué pasó durante aquel fatídico día en los alrededores de la mansión de los Dermond.

Una teoría plausible

La teoría que manejaron los investigadores y que más fuerza cobró conforme avanzó la investigación, es que la persona o personas que cometieron el crimen se acercaron hasta la vivienda a través del lago. Atracaron su bote en el muelle donde tiempo atrás los Dermond amarraban su propio barco y, acto seguido, cometieron el doble asesinato. Era la única forma de estar a salvo de miradas furtivas. Cuando acabaron con la vida de Russell y de Shirley, se llevaron a esta última para después arrojarla al agua. La pregunta, sin embargo, sigue siendo «¿por qué?».

Los Dermond tenía una patrimonio de $1’5 millones de dólares, pero las evidencias indicaban a los investigadores que el crimen había sido demasiado personal. Debía tratarse de algo que fuese más allá de lo puramente material. Además, tampoco hallaron ningún negocio turbio en el pasado y todo lo relativo a su patrimonio y fiscalidad siempre estuvo en orden. Todo apuntaba, quizás, a una venganza fruto del rencor hacia el matrimonio.

A día de hoy la cabeza de Russell no ha sido encontrada. Tan sólo apareció un testigo en 2015 que alegó haber visto a un hombre merodear por el césped de la casa de los Dermond. Sin huellas dactilares, ni ADN, ni sospechosos, ni motivos aparentes, los investigadores se ven frente a un doble asesinato lleno de incógnitas verdaderamente difíciles de resolver.

Enlaces de interés:

https://www.nbcnews.com/

https://www.nbcnews.com/

https://www.cbsnews.com/

https://www.cbsnews.com/

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