Harvey Glatman: el asesino de los corazones solitarios

Harvey Glatman, conocido como el asesino de los corazones solitarios, se hizo pasar por fotógrafo profesional para acercarse a mujeres y asesinarlas. Con un modus operandi perfectamente definido que revelaría una personalidad de lo más perturbadora.

– La razón por la que maté a esas chicas fue porque me lo pidieron. Todas lo pidieron. Todas.

– ¿Ellas te lo pidieron?

– Claro. Ellas dijeron que preferían estar muertas antes que estar conmigo.

Conversación que mantuvo Harvey con un agente de policía

La vida temprana de Harvey Glantman

Harvey apareció con el cuello hinchado y completamente rojo. Por aquel entonces era tan solo un niño de 12 años y su madre, asustada, lo llevó al médico tras pensar que había sufrido un accidente. Pero no era así. Harvey había atado una soga a su cuello y la había deslizado por la viga del ático. Ajustó la cuerda a su cuello y se dejó caer. Antes de perder el conocimiento, tenía un orgasmo. El médico hizo su diagnóstico: <<ya crecerá. Es solo una fase>>.

Pero no lo era. El comportamiento violento de Harvey se estaba gestando a fuego lento. Su comportamiento antisocial y las tendencias sexuales sadomasoquistas se acentuaron durante la adolescencia y las burlas de sus compañeros ayudaban a ello. La baja autoestima era cada vez más notoria en él y también el odio hacia sí mismo.

Comenzó a cometer robos y agresiones sexuales contra mujeres. Irrumpía en sus casas, las agredía físicamente, las ataba y amordazaba y, por último, fotografiaba aquel escenario para llevarse un recuerdo de sus fechorías.

En 1947 fue arrestado por una serie de atracos y acabó en prisión. Fue un prisionero modelo y le concedieron la libertad anticipada en 1956.

Los asesinatos de Harvey Glatman: el modus operandi

Cuando hubo cumplido la treintena, en 1957, Harvey se mudó hasta California. Con cámara en mano, comenzó a hacerse pasar por fotógrafo profesional y a atraer a mujeres a su <<estudio>>. Se presentaba en agencias de modelos buscando potenciales víctimas. Contactaba con ellas para intentar hacerles fotografías y les prometía que se publicarían posteriormente en revistas pulp fiction de la época.

La primera de sus víctimas fue Judith Ann Dull, una modelo de 19 años a la que persuadió para fotografiarla. Le dijo que saldría en la portada de una revista de detectives y por 50 dólares ella acabó accediendo. El 1 de agosto de 1957, Judy se dirigió hasta la vivienda de Harvey Glatman. Cuando entró se dirigió al estudio y se dejó atar y amordazar. Harvey le había dicho que ese era el escenario que tenían pensado para publicar en la revista.

Comenzó a disparar fotografías, pero todo dio un giro. De pronto, Judy vio el cañón de una pistola apuntando directamente a su cabeza. <<Si te mueves, te mato>>, le dijo Harvey. La violó en varias ocasiones. Después, la obligó a subir a su coche y condujo varios kilómetros hasta un desierto. Una vez allí, la fotografió en ropa interior, la estranguló con un soga y la enterró en una tumba. Se llevó sus zapatos.

En busca de Judith Ann Dull

La desaparición de la joven modelo hizo saltar todas las alarmas. Robert Dull, exmarido de Judy, acudió hasta su casa pero no la encontró. Su compañera de piso le advirtió que había ido a una sesión de fotos con un fotógrafo pero tras empezar su investigación, se percató que había dado un nombre y un teléfono falso. Desconocían por completo con quién había estado Judy aquella tarde.

Unos meses mas tarde, el 29 de diciembre de 1957, hallarían el cuerpo sin vida de Judith Ann Dull.

Un nuevo socio en el Club de Corazones Solitarios: Harvey Glatman

Harvey había encontrado una manera idónea de conocer a mujeres: un club donde conocer a mujeres solteras. A su segunda víctima, Shriley Bridgeford, la asesinó el 8 de marzo de 1958. La convenció para que la acompañase hasta su coche y una vez allí la llevó hasta un desierto. Una vez allí, trató de mantener relaciones sexuales con ella pero le rechazó. Harvey sacó su pistola y apuntándola, le ordenó que se desnudara. Ella se resistió y Glatman acabó arrancándole la ropa y violándola.

Posteriormente, condujo a otro lugar más apartado de la carretera todavía, bajó del vehículo y extendió una sábana en el suelo. Amordazó a Shirley, la maniató y después la fotografió. Cuando terminó, colocó una soga alrededor de su cuello hasta asfixiarla y abandonó su cuerpo allí mismo. Se llevó sus zapatos.

La familia de Shirlye pudo dar los primeros datos del hombre con el que había quedado, ya que sabían con quien iba a pasar aquella tarde cuando denunciaron su desaparición.

La tercera víctima puesta en bandeja: modelo busca fotógrafo para sesión de desnudo

Se hacía llamar Angela, aunque su verdadera identidad era Ruth Mercado. La asesinó el 23 de julio de 1958. Harvey Glatman acudió hasta el domicilio de Ruth, pero cuando la joven abrió la puerta y le vio, se negó a dejarle pasar. Harvey sacó su pistola y la apuntó mientras entraba en la casa. La obligó a desnudarse, la maniató y la violó. Después, la llevó hasta el desierto, la estranguló y se llevó sus zapatos.

La cuarta víctima: la clave para su detención

Se trata de Lorraine Vigil. También había subido al coche de Harvey Glatman engañada y comenzó un fuerte forcejeo. Una partrulla que pasaba por la zona se percata y decide acercarse hasta el automóvil.

Lorraine le dice al agente que había intentado violarla pero que se había resistido y no había podido lograrlo. <<¡Es un asesino!>>, grita Lorraine. Y Harvey, impasible, calla. Los policías se percatan que puede ser él a quien están buscando y, además de pedir refuerzos, le detienen.

En comisaría niega todos los hechos que pretenden imputarle pero tras registrar su casa, encuentran lo que le iba a implicar directamente en los asesinatos y lo que le llevaría a la pena de muerte.

Harvey Glatman, culpable de asesinato y condenado a la cámara de gas: un modus operandi estudiado

Cientos de fotografías guardadas en su apartamento. Eso, se suma a los <<trofeos>> que se había llevado de los escenarios: los zapatos. No podía negar toda implicación en ellos, así que decide confesar cada uno de sus asesinatos. <<La razón por la que las maté fue porque me lo pidieron. Dijeron que preferían estar muertas antes que conmigo”. Tras esto surge una personalidad verdaderamente aterradora.

El aspecto físico de Glatman fue objeto de burlas durante su adolescencia principalmente, aunque recordemos que ya desde más pequeño presentó comportamientos antisociales y tendentes a la violencia y al sadomasoquismo. De adulto, la única vía que tenía para acercarse a las mujeres fue mediante el engaño. La fotografía inmortalizaba el momento más perturbador y que a él le proporcionaba el mayor placer. Las convencía de que aquellas fotografías eran para revistas de género negro, por lo que amordazarlas y atarlas no suponía un mayor esfuerzo para él. Sin embargo, detrás de este gesto se escondía la verdadera razón, y es que, tras asesinarlas, volvía a tomar imágenes de la escena con su cámara y, finalmente, se llevaba sus zapatos.

La soga siempre ha sido un elemento presente en la vida de Glatman, recordemos que ya de pequeño la utilizaba para obtener placer sexual. Llegaba al orgasmo tras sentir la presión sobre su cuello. Esto está muy ligado al modus operandi que empleaba para asesinar a su víctimas. Pese a que llevaba consigo una pistola, no la utilizó para ejecutar a las chicas, sino para asustarlas. Empleaba el arma como un elemento intimidante. El uso de la soga hace cercano el crimen, hace que la vida de la víctima se desvanezca entre las manos del verdugo y esto es, en definitiva, lo que proporciona el placer a Harvey.

Inmortalizar las escenas <<post mortem>> son el vivo recuerdo de su excitación y los zapatos de mujer, como elemento de feminidad, sensualidad y elegancia. Han existido otros asesinos que han tenido fascinación por los zapatos de mujer, como es el caso de Jerry Brudos.

Los psiquiatras determinaron que era perfectamente capaz de diferenciar entre el bien y el mal. El 18 de septiembre de 1959 es ejecutado en la cámara de gas.

John George Haigh, el asesino del baño de ácido, asesinó al menos a 9 personas. Conocido también como el vampito de Londres, aquí te cuento la crónica de este caso:

Fuentes consultadas:

https://murderpedia.org/

criminalia.es

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