Jamie Rose Bolin: víctima de la fantasía caníbal de Kevin Underwood

jamie rose bolin

– ¿Por qué tienes esta tina de plástico sellada con cinta adhesiva en el armario, Kevin?

– Es para que no se me estropeen los cómics de la humedad. Los tengo ahí dentro metidos.

– Aquí hay una camiseta azul de tirantes. No hay cómics, hay ropa.

– Adelante, arréstame.

– ¿Dónde está Jamie Rose?

– La golpeé y la corté en pedazos. Me voy a quemar en el infierno.

Conversación mantenida entre Obervy, el agente de policía, y Kevin Underwood durante el registro de su apartamento.

En un apartamento de Purcell, Oklahoma, Kevin Underwood, de 26 años, vivía con la rata que tenía por mascota. Su habitación se había convertido en su único refugio y My Space y Blogger como la vía de contacto más sincero y abierto con el exterior. Su fobia social le impedía relacionarse con normalidad con otras personas, aunque desempeñaba su trabajo en un almacén de comestibles con relativa normalidad. Pero no sin someter a sus compañeros a preguntas tales como «Oye, ¿cuáles son los mejores órganos para cocinar?» que le harían ganarse el mote de «Kevin Zombie».

A través de la red, Kevin dejaba volar su imaginación poco a poco y una mente perversa se asomaba cada vez con más descaro frente al resto. Pero quizá el rechazo social hacia Kevin llegaba hasta tal límite que ni siquiera las declaraciones más perturbadoras a través de su blog generaban algo de inquietud en quienes le rodeaban.

jamie rose bolin
Kevin Underwood

Si fueras un caníbal, ¿qué te prepararías para cenar?

La piel del plato de la cena principal de anoche

Conversación que tuvo Kevin consigo mismo en su blog

Kevin se describía a sí mismo como «soltero, aburrido, solitario y con fantasías extremadamente peligrosas». Había acudido a terapia y tomaba el antidepresivo Lexapro para tratar los periodos depresivos que padecía desde que había iniciado la universidad.

Las fantasías de Kevin Underwood

«¿Qué te parece si escribo un libro para niños donde incluyo sexo anal?». Este mensaje fue recibido por uno de los contactos de Kevin cuando vio que estaba en línea. Dos meses antes de la desaparición de Jamie Rose Bolin, las fantasías de Kevin comenzaron a intensificarse y lejos de reservarlas, prefería compartirlas con su entorno. De hecho, una de las que más deseo le producía era mantener relaciones sexuales con niños y que estos, además, fueran consumidores de pornografía.

El ordenador de Kevin, además, contenía decenas de fotografías de autopsias practicadas a mujeres. Todo esto derivó en que quisiera, no sólo torturar y asesinar a una persona, sino mantener relaciones sexuales con el cadáver y probar su carne.

«Me temo que la policía si entrase en mi apartamento y viese todos los cuchillos, espadas, películas de terror y comentarios que hago sobre los asesinos en serie, sospecharía de mi enseguida»

Declaraciones de Kevin Underwood

Pero Kevin se equivocaba. Sus mensajes a través de la red y sus cuestiones planteadas en su entorno, no generaron ninguna reacción. Ni siquiera en los miembros de su propia familia. ¿Fue la timidez y el aislamiento social de Kevin lo que hizo que le subestimaran?

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Kevin Underwood

La desaparición de Jamie Rose Bolin

El 12 de abril de 2006 se activa la alerta Amber. Jamie Rose Bolin, de 10 años, desaparece misteriosamente cuando acudía a la biblioteca. El caos en la ciudad se torna patente y las patrullas de policía y vecinos voluntarios salen a las calles en su búsqueda. Se instalan varios dispositivos en puntos estratégicos del municipio para controlar a la población y tratar de averiguar alguna pista sobre el paradero de Jamie Rose. Las primeras 48 horas se vuelven frenéticas, pero dos días más tarde, todo llega a su fin cuando el agente de policía Obervy detiene una camioneta roja cuando pasaba por uno de los puntos de control a las 13:45 horas.

En el asiento del conductor estaba el padre de Kevin y éste, en el asiento del copiloto. Las investigaciones que había llevado a cabo la policía en las horas posteriores a la desaparición de Jamie Rose Bolin no fueron en vano. Las sospechas sobre Kevin Underwood eran bastante fuertes y el agente decidió hablar con él. Una vez en comisaría, Obervy comienza a hacerle algunas preguntas y tras 45 minutos de conversación, Kevin accede voluntariamente a que se practique un registro en su vivienda.

El hallazgo del cadáver de Jamie Rose Bolin en el apartamento de Kevin Underwood

En el armario de la habitación de Kevin encontraron una tina de plástico sellada completamente con cinta adhesiva. El agente le preguntó en un primer momento qué hacía aquello ahí y qué era lo que contenía. En un intento de zafarse de las evidentes sospechas del agente, Kevin alegó que tan sólo se trataba de una colección de cómics que guardaba allí de manera sellada para evitar que la humedad los estropeara.

Lejos de pasar por alto aquellas declaraciones, Obervy levantó la cinta adhesiva y observó en su interior una camiseta azul de tirantes. La misma prenda de vestir que decían que llevaba puesta Jamie Rose cuando desapareció. Obervy acaba de darse cuenta de que había descubierto el cuerpo sin vida de la pequeña que llevaban buscando desde hacía dos días.

La ansiedad de Kevin fue en aumento al verse descubierto, y aunque tuvo que ser calmado por otros agentes que también acudieron a la escena del crimen, no impidió que saliese con los grilletes puestos en las muñecas y acusado de asesinato en primer grado.

jamie rose bolin
Jamie Rose Bolin

El asesinato de Jamie Rose Bolin

Kevin se acercó a Jamie con la intención de atraerla hasta su casa. Jamie, que vivía en un apartamento muy cercano al suyo, ya había tenido contacto previamente con su vecino. Habían hablado e incluso había juguetado con la rata de Kevin, que solía llevarla al hombro de vez en cuando.

Uno de los agentes que investigó el caso, David Tompkins, cree que Jamie entró voluntariamente en la casa de Kevin. Él le dijo que llamasen para pedir unas pizzas, aunque ella se negó al principio. Sospechan que pudo sentirse incómoda por haber desobedecido a su padre de no hablar con gente con quien no tenía confianza ni mucho menos entrar en sus casas. Pero Jamie ya se había metido en la boca del lobo y una vez allí, Kevin la golpeó con una tabla de madera. «Lo siento», fijo Jamie. Estas sus últimas palabras.

Después, Kevin decidió acabar con su vida estrangulándola con la ayuda de una cinta y de sus propias manos. Con una daga de ceremonias había tratado de decapitar la cabeza, aunque tan sólo había logrado provocar una herida profunda en el cuello de oreja a oreja.

Una vez muerta definitivamente, Kevin la agredió sexualmente dando forma cada vez más a las fantasías sexuales que había estado teniendo durante meses. El plan era desmembrarla, drenar la sangre y comer su cadáver. Así lo indicaban los pinchos de brocheta, un ablandador de carne y una sierra para metales que se encontraron en el escenario del crimen. Aunque no le había dado tiempo a terminar de ejecutar por completo su plan.

Quería saber a qué sabía y la sola idea de comerme a alguien, me atraía.

Declaración de Kevin Underwood

Pena de muerte para Kevin Underwood

Las múltiples pruebas se acumulaban en contra de Kevin, y no sólo por haber hallado el cuerpo sin vida de la pequeña en su casa, sino porque en el propio juicio se pudieron mostrar las fantasías y confesiones que el propio Kevin había hecho antes y después del crimen.

Los fiscales reprodujeron un vídeo donde Kevin narraba cómo había llevado a cabo el asesinato, lo que les permitió hacer una reconstrucción de los hechos mucho más detallada. Su blog había convertido en un lugar donde sus deseos más perturbadores habían ido cogiendo forma lentamente. Sus fantasías y pensamientos oscuros iban plasmándose abiertamente a cualquiera.

«Te gusta lo que te gusta, disfruta de lo que disfrutas y no aceptes las estupideces de nadie»

lema del blog de Kevin Underwood
Blog de Kevin Underwood

La defensa intentó por todos los medios que la pena de muerte no fuese una opción, alegando enfermedad mental, abusos emocionales durante su infancia y un acoso psicológico y verbal por parte de sus padres. Todo fue en vano. El jurado tan sólo tardó 23 minutos en decidir que debía ser condenado y la jueza Candence Blalock sentenció, el 3 de abril de 2008, que así se haría. Kevin fue condenado a morir por inyección letal.

Las fotos de la escena del crimen, los testigos que declararon sobre la personalidad de Kevin y sobre sus confesiones más oscuras, así como la daga decorativa que se había convertido en un arma del crimen, fueron pruebas demasiado sólidas que terminaban por reforzar la dantesca escena que se encontró el agente Obervy.

La defensa trató de apelar la condena a muerte, alegando en un primer momento que padecía un trastorno esquizotípico de la personalidad. Más tarde sería diagnosticado con el síndrome de Asperger. La apelación fue rechazada y sigue en el corredor de la muerte.

Fuentes consultadas:

http://edition.cnn.com

https://www.foxnews.com

https://www.foxnews.com

https://www.repubblica.it

https://www.kswo.com/

https://murderpedia.org/informe-autopsia

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