Michelle Martinko: asesinato resuelto 39 años después gracias a una pajita

El asesinato de Michelle Martinko ocurrió en 1979. Tras 39 años sin ninguna evidencia que pudiera aportar luz al caso, el crimen quedó resuelto en agosto de 2020. Os cuento toda la crónica de este caso y la tenacidad que ha tenido la policía hasta encontrar la prueba definitiva que ha permitido hacer justicia.

Michelle Martinko
Michelle Martinko

Era la madrugada del día 20 de diciembre de 1979 y el reloj marcaba las 2:00 horas. Michelle todavía no había vuelto a casa tras haber acudido a una cena que tenía programada para la noche del 19 de diciembre con los compañeros del Kennedy Concert Choir, el coro donde cantaba. La preocupación iba aumentando en el hogar de los Martinko y finalmente, Albert y Janet, los padres de Michelle, decidieron poner en conocimiento de la policía lo que estaban asumiendo como la desaparición de su hija.

Tras el aviso a la policía, se inició la búsqueda de Michelle por los alrededores de donde, se supone, había estado aquella noche. Tras dos horas de búsqueda, el vehículo de los Martinko, un Buick Electra del 79 color verde oliva metalizado, apareció en el parking del centro comercial Westdale Mall. Era justo en el lugar donde trabajaba Michelle para ganar algo de dinero mientras terminaba la secundaria. Su idea era ingresar en la Universidad Estatal de Iowa y estudiar diseño de interiores.

La policía se acercó hasta el vehículo de Michelle. Ella estaba dentro, sentada en el asiento del conductor y su cuerpo reposaba sobre el volante. El interior estaba lleno de sangre, pero no así los alrededores del coche. La desaparición se había terminado por convertir en un atroz asesinato de una joven de tan sólo 18 años.

La reconstrucción de los hechos del asesinato de Michelle Martinko

Vestida de negro, tacones altos, abrigo de piel de conejo blanco y marrón y con un bolso de cuero marrón, salió por la puerta de su casa Michelle Martinko. Se subió al Buick Electra y fue hasta el Sheraton Inn, lugar donde se iba a celebrar la cena con los compañeros del Kennedy Concert Choir. La cena transcurrió con total normalidad hasta que terminó. Al salir en compañía de su amiga Hansen, le preguntó si la acompañaría hasta el centro comercial Westdale Mall. Había cogido $180 que quería invertir en un nuevo abrigo de invierno. Hansen prefirió regresar a casa, así que Michelle decidió ir sola hasta allí.

Fotografía de la ropa que vestía la noche del asesinato

Entró en el centro comercial y recorrió diversas tiendas y también habló con algunos de sus compañeros de trabajo que estaban en el turno de noche. El último testigo que la vio afirma que serían alrededor de las 20:00 o 21:00 horas y que se encontraba en los alrededores de una joyería del propio centro comercial.

A partir de este momento hasta las 4:00 horas de la madrugada del 20 de diciembre, un vacío temporal no permitía saber qué había ocurrido con Michelle. El forense determinó en la autopsia que la chica perdió la vida entre las 20:00 y las 22:00 horas, por lo que se dedujo que ya llevaba varias horas muerta cuando la encontró la policía.

El escenario del crimen y las primeras evidencias forenses

Cuando levantaron el cuerpo de Michelle del volante, su rostro estaba completamente cosido a puñaladas. Había recibido un total de 29, que se repartían entre la cara, el cuello y el pecho. Estaba completamente vestida y los objetos y dinero del bolso seguían en su sitio. El ataque había sido personal y sólo habían tres opciones: el asesino de Michelle la estaba esperando dentro del vehículo agazapado, o la había asaltado y la había obligado a entrar en el coche por la fuerza o ambos se conocían y la propia Michelle le invitó a subir.

buick electra michelle martinko
Buick Electra

Además, Michelle tenía heridas de defensa. Esto les indicaba que había luchado contra su asesino para intentar salvar su vida. Pero una cuestión estaba clara para la policía: el crimen se había cometido dentro del coche y el asesino, además, no había dejado ni una sola huella dactilar. Un indicio más para deducir que había usado guantes y que tenía pensado matar aquella noche.

El forense determinó que Michelle no había sido agredida sexualmente y no cerró la posibilidad de que su asesina fuese una mujer. La joven no tenía muchas amigas y se conocía, en cierto modo, algunas envidias que había suscitado entre compañeras por ser una muy buena estudiante. Las evidencias eran pocas y las hipótesis múltiples y variadas.

Los primeros sospechosos del asesinato de Michelle Martinko

La policía comenzó a rescatar algunos casos que habían ocurrido durante las semanas previas al crimen de Michelle Martinko. Uno de los primeros en ser interrogado fue un violador que había asaltado a una mujer amenazando con matarla, a ella y a sus hijos, mientras empuñaba un arma blanca. Pese a que las sospechas se centraron en él durante largo tiempo, jamás hallaron pruebas contundentes que les permitiera sentarlo en el banquillo. Murió en prisión por cáncer de colon en 2012, mientras cumplía una cadena perpetua por otro caso que no estaba relacionado con el de Michelle. Siempre negó haber sido responsable su asesinato.

También interrogaron a otros sospechosos por el crimen pero la policía no lograba obtener información relevante.

El caso se iba enfriando progresivamente y en mayo de 1980, cuando el crimen llevaba cinco meses siendo investigado, la policía recibió una noticia que causó cierta controversia. Una mujer había aportado, meses antes, información muy valiosa a la hija del secretario del Comisionado de Seguridad Pública pero esta información no se le transmitió a la policía. La confianza que depositó la testigo en ello cayó en saco roto, así que fue ella misma la que decidió presentarse ante los agentes para testificar lo que vio la noche del 19 de diciembre de 1979. Al parecer, identificó el vehículo Electra en el estacionamiento cuando circulaba por el parking para ir a buscar a su hija que también trabajaba en ese centro comercial. La puerta del coche Electra estaba abierta y un hombre estaba de pie junto a ella. Eran las 2:00 de la madrugada.

Un boceto del rostro del sospechoso

Las pistas seguían siendo totalmente vagas. El caso seguía en un callejón sin salida y la policía acudió a sesiones de hipnosis con do testigos para que pudieran recordar el rostro del asesino. De tal manera, el 19 de junio de 1980, la policía facilita a la ciudadanía un retrato elaborado a partir de las descripciones de dichos testigos y que habían reproducido para mostrar lo más fielmente posible los rasgos descritos.

boceto sospechoso
Boceto del sospechoso en 1980

Se describió como un hombre blanco, un metro ochenta de alto y un peso de unos 75 u 80 kilos, de ojos marrones y cabello rizado y color castaño. Las entrevistas con testigos se fueron multiplicando por decenas, incluso volviéndose a practicar la hipnosis para rescatar recuerdos. También se contó con videntes pero ninguno aportó nada de valor.

Los meses fueron pasando y las llamadas cada vez eran más escasas. El caso parecía estar apagándose y con ello las posibles pruebas que pudieran ayudar a esclarecerlo. Se ofreció $10 000 para quien pudiese llevarles hasta el asesino de Michelle Martinko. Pero el paso del tiempo acabó por enfriar el caso por completo.

2006: el asesinato de Michele Martinko se reabre de nuevo

Albert, el padre de Martinko, falleció en 1995 y tan sólo tres años después lo hizo Janet, su madre. Pero el caso no quedó olvidado del todo. En el año 2006, unos investigadores de casos fríos volvieron a prestarle atención tras 27 años. Aparecieron nuevas pistas forenses.

Volvieron a analizar cada una de las pruebas recogidas en su día por los agentes que llevaron el caso y encontraron trazas de ADN en el cambio de marchas del Electra y en la parte posterior del vestido de Michelle. Trazas de ADN que no pertenecían a Michelle. El nuevo grupo de investigación concluyó que se trataba de la sangre del asesino. La teoría de los investigadores fue que al apuñalar a Michelle, el arma se habría cubierto de sangre y se habría vuelto resbaladiza. En un nuevo apuñalamiento, la mano del agresor se resbaló, cortando el guante y después su propia piel. Esto permitió la pérdida de sangre que todavía seguía presente casi tres décadas después. De ser así, estaban un paso más cerca de averiguar la identidad del criminal, y es que el laboratorio de criminalística consiguió extraer un perfil parcial de ADN listo para ser cotejado.

Pero el caso fue enfriándose nuevamente tras cotejar decenas de perfiles y no hallar ninguna coincidencia.

2017: el año clave para la resolución del caso

La policía seguía insistiendo en nuevas vías de investigación. Decidieron contactar con una empresa especializada en el fenotipado de ADN, los cuales a partir de un perfil de ADN elaboran una imagen en 3D del rostro. Elaboraron el rostro que podía tener el asesino en el momento de cometer el asesinato y el rostro que podía tener 39 años después. El cambio en relación con el boceto de 1980 era significativo. Cuando este nuevo rostro fue difundido nuevamente, la policía volvió a reunir pistas.

El fenotipado de ADN se introdujo en la base de datos de GEDmatch, un servicio online para comparar perfiles de ADN. Este servicio sirvió para resolver uno de los casos más famosos: el Golden State Killer. Al introducir el perfil en la base de datos, el programa identificó a una persona que compartía ADN con el introducido. A partir de aquí, la compañía elaboró un árbol genealógico de cuatro grupos distintos, clasificados e interrelacionados entre sí. Llegaron a la conclusión de que el perfil que había devuelto GEDmatch era una prima hermana del asesino de Michelle Matrinko.

La policía inició su investigación, la reducción de sospechosos acabó siendo de tres hermanos y el siguiente paso era obtener ADN de ellos de la manera más discreta posible.

La pajita de un refresco: la prueba definitiva para capturar al asesino de Michelle Martinko

Un agente estaba al tanto de cada uno de los movimientos de los tres hermanos que eran sospechosos del asesinato de Michelle. El 29 de octubre de 2018, Jerry Lynn Burns, bebía un refresco con una pajita de plástico. No era consciente de que un policía estaba siguiendo cada uno de sus pasos. Burns se acercó a una papelera y tiró el vaso y la pajita, dándose la vuelta y marchándose. El agente se acercó, y siguiendo el protocolo, recogió las evidencias para que pudiera extraerse el perfil de ADN y cotejarlo con el del asesino que llevaba esperando desde 2006. El ADN de Burns coincidía con el hallado en el escenario del crimen.

¿Quién es Jerry Lynn Burns?

Jerry Lynn Burns tenía 64 años cuando fue detenido en 2018 y acusado del asesinato de Michelle. Fueron dos años de aporte de pruebas y un intenso juicio hasta ser declarado culpabe. Burns no pudo justificar las razones del por qué había sangre suya en la escena del crimen.

La vida de Jerry está también rodeada de misterios. Es natural de Manchester, Iowa, y contrajo matrimonio con Patricia, una mujer que se suicidó en el año 2008. Además, Brian Burns, un primo de Jerry desapareció en el año 2013 y todavía no ha sido encontrado. Curiosamente, desapareció un 19 de diciembre, idéntica fecha en que se cometió el asesinato de Michelle. No obstante, la policía no cree que tenga que ver con ninguno de estos dos sucesos.

En cuanto a la vida profesional de Jerry, había dedicado su vida al negocio de las pinturas en su ciudad natal, aunque anteriormente gestionó una parada de camiones.

Jerry Lynn Burns
Jerry Lynn Burns

Cuando fue detenido, el abogado de Burns alegó que la prueba había sido obtenida sin respetar la intimidad de su cliente y que no podía considerarse válida. El juez desechó la solicitud.

Además, con el registro de las búsquedas que Burns hacía en internet, encontraron que de forma regular visitaba páginas web donde aparecían mujeres rubias asesinadas y violadas. No obstante, el juez descartó esto como prueba al haber sido encontrado en 2018 y la horquilla temporal con respecto al crimen fuese tan amplia.

vestido michelle martinko
Vestido de Michelle durante el juicio

El 7 de agosto de 2020, Jerry Lynn Burns fue condenado a cadena perpetua sin la posibilidad de acceder a la libertad condicional y puede afirmarse que el caso de Michelle Martinko ha sido resuelto.


Hace más de 40 años que el caso de Theresa Courley sigue sin resolver. Apareció asesinada en una cuneta y hasta la fecha no existe ninguna evidencia que permita aportar algo de luz al caso. Puedes leer la crónica aquí:


Fuentes consultadas:

littlevillagemag.com/michelle-martinko-murder-trial/

https://www.thegazette.com/

https://www.thegazette.com/

https://cbs2iowa.com/

https://www.thegazette.com/

4 comentarios sobre “Michelle Martinko: asesinato resuelto 39 años después gracias a una pajita

  1. Un caso muy curioso ¿Porqué la mataría? ¿La conocería de antes o la eligió al azar? Pobre muchacha y pobres padres que murieron sin saber que se haría justicia.
    Gracias por un nuevo caso.
    Besos.

    1. ¡Hola! Muchas gracias por tu comentario. Es una verdadera pena que los padres murieran sin saber que el caso se resolvería al final. Por los motivos que pudieron llevar a asesinarla, y con la información que he podido obtener sobre el caso, es probable que fuese para llevar a cabo algún tipo de fantasía. Él mantiene su inocencia, pero afortunadamente pudieron hallar pruebas contundentes para poder resolver el caso, independientemente de la versión que pueda dar Burns sobre ello. No obstante, no dejan de ser especulaciones. Para elaborar un perfil criminal sería necesaria mucha más información.

      ¡Un saludo y gracias!

  2. Hola, la hora de su muerte establecida por el forense no parece coincidir con la información de la testigo (?), eso ya es raro. También el tipo de asesinato, 29 puñaladas, si era algo personal no parece cuadrar pero, como dices, Ana, si se trataba de una fantasía, a saber qué pasó por la cabeza de ese tipo.
    Gracias por compartir estos casos.
    Un abrazo.

    1. De momento parece ser un poco incógnita, pero al menos se ha resuelto el caso, que después de tantos años es un gran paso. Gracias por pasarte a comentar. 😊

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