El niño de la caja: un misterio sin resolver. La crónica y las fotos.

A finales de los años 50, se comete el crimen conocido como el niño de la caja. Un caso sin resolver desde entonces que guarda misteriosas incógnitas. En este artículo se repasan los datos más relevantes de la crónica.

El hallazgo de un crimen: el niño de la caja

Las frías zonas de Susquehanna Road se encontraban prácticamente despobladas y presentaban una abundante maleza. Aquel solitario paraje le veía demasiado bien a Frederick Benonis para colocar sus trampas y con un poco de suerte atrapar alguna pieza. Ya había acudido días antes para depositar entre aquellos arbustos los cebos y estaba realizando el mismo recorrido nuevamente para recuperarlas una a una. 

Ayudándose de las manos apartaba los frondosos matorrales para registrar la zona. Mientras daba pasos lentos pero precavidos, se encontró con una caja de cartón de un tamaño medio con unas letras que decían <<frágil, manejar con cuidado>>. Aquella caja llamó su atención. Realmente había pasado por esa misma zona los días previos para preparar las trampas y estaba casi seguro de que habría sido depositada posteriormente.

Despertando aquella caja su curiosidad, decidió asomarse a su interior para averiguar qué se escondía entre aquellos cartones. Para su sorpresa, observó una pequeña figura desnuda envuelta en una gruesa manta. Durante unos segundos, trató de convencerse a sí mismo de que no era aquello que le venía en mente. No podía ser cierto lo que estaba delante de sus ojos.

Frederick Benonis es testigo de un crimen

Extrañado por aquel hallazgo decidió acercarse más, retirar la manta y observar mejor qué era aquello que estaba contemplando. Según pasaba el tiempo más dantesca le parecía aquella escena. Al levantar la manta, apareció el cadáver de un niño encogido, en posición fetal y desnudo. Soltó la manta ahogando un grito y retrocedió de manera instintiva. 

Notaba como la maleza golpeaba fuertemente sus muslos mientras corría a toda prisa con la respiración acelerada. Estaba asustado por lo que acababa de ver. Además, había colocado trampas ilegalmente en aquel lugar. Decidió no poner en conocimiento de las autoridades lo que había encontrado. Sí, eso iba a ser lo mejor. Temía a las represalias por su actividad irregular en la zona.

Sin embargo, pasaban los días y no podía quitarse de su mente lo que había visto aquel día. La mala conciencia llevó a Benonis a confesar lo que descubrió a un sacerdot. Éste le aconsejaría que lo pusiera en conocimiento de las autoridades. La conciencia pesaba, pues había escuchado por la radio que un pequeño había desaparecido y se encontraban en plena búsqueda. Aquel estudiante había sido reacio a contar lo ocurrido de buenas a primeras. Y es que no solo se dedicaba a colocar trampas furtivas para cazar pequeñas alimañas. También espiaba a muchachas de una escuela cercana al lugar y las fotografiaba sin su consentimiento.

Per terminó por contar lo sucedido a las autoridades. Éstas estuvieron interrogándole hasta descartar que realmente él no tenía relación alguna con los hechos que investigaban. Pero esto tan sólo era la punta del iceberg de las sucesivas líneas de investigación que se iniciarían. Les llevarían una y otra vez a callejones sin salida y provocaría que más de 60 años después, el crimen no haya tenido a ni un sólo culpable entre rejas.

¿Quién mató al niño de la caja?

Grandes incógnitas rodearon durante meses el caso. Meses que se convirtieron en años y luego décadas. Los investigadores no daban crédito a cómo había podido haber acabado aquel pequeño en medio de un bosque y metido en una caja. Tras los primeros análisis del cuerpo, pudieron manifestar claramente las muestras de maltrato que había sufrido el menor momentos antes de su muerte. Se observaba el cuerpo completamente magullado de un niño de unos 5 años aproximadamente. 

Su pelo había sido cortado de manera rápida y descuidada, concluyendo que podrían haber sido momentos antes de fallecer o inmediatamente después. También se hallaron otras marcas que pudieron resultar de cirugías anteriores. Tampoco encontraron restos de alimento, indicando que no había ingerido nada en las 3 horas anteriores a su fallecimiento. El cráneo, además, presentaba signos de haber sido golpeado con fuerza, pero los investigadores descartaron que ésta hubiera sido la causa de la muerte real. Para ellos había algo más. Una pieza oculta y extraña alrededor de este caso que no terminaban de encajar en el puzzle.

Signos de maltrato y desnutrición en el cuerpo del niño

Los exámenes realizados por el forense determinaron además, que el niño de la caja sufría de desnutrición y que las uñas habían sido delicadamente cortadas. Parte de su cuerpo se había encontrado sumergido bajo el agua, pues sus palmas de pies y manos presentaban esas arrugas tan características. De ojos azules y con síntomas de padecer alguna enfermedad ocular, el menor habría sido maltratado y colocado, una vez muerto, delicadamente sobre la manta. Después sería introducido dentro de una caja que luego se abandonaría a su suerte en los bosques de Philadelphia.

Los signos de maltrato habían dejado marcas en todo el cuerpo del pequeño. Se apreciaban contusiones en el cráneo y diferentes magulladuras por la cara. El cuerpo presentaba hasta siete cicatrices de las cuales sólo tres pudieron asegurar que se trataban de intervenciones quirúrgicas realizadas por profesionales.

La data de la muerte resultó ser un misterio. La zona en febrero alcanza temperaturas bastante bajas que favorecen la conservación de los cuerpos y ralentizan la descomposición natural del mismo. Hasta ese momento tan sólo tenían diferentes indicios pero ninguno les indicaba una vía de investigación clara. No sabían cómo averiguar quién era aquel pequeño y quién era su asesino. 

Los misterios ocultos que se esconden tras la caja: una cuna y una manta

Una prueba que manejó los hilos de la investigación por aquel entonces fue sin duda la caja. Indagando hasta el último detalle que presentaban aquellos cartones que protegían el cuerpo del menor hasta ser hallado, se convirtieron en las únicas pistas que tenían los agentes para poder aportar algo de luz al caso.

La tienda de muebles JC Penny: tirando de los primeros hilos para hallar la verdad

Las primeras pistas que lograron obtener les llevaron hasta una tienda de muebles llamada JC Penny. De aquí pudieron extraer los primeros bocetos de una línea de investigación que estaba resultando tremendamente complicada. Al parecer, aquella caja había albergado anteriormente lo que sería una cuna para bebés.

Afortunadamente, los cartones no se encontraban en muy mal estado, por lo que todavía eran visibles gran parte de las referencias que se señalaban en diferentes partes de los cartones. Tal es así, que pudieron recuperar el número de serie del envío y una dirección que les llevaría a una tienda. Un establecimiento que además estaba más cerca de lo que esperaban. A tan sólo 25 kilómetros de donde se encontraban. Se averiguó que era una cuna vendida al precio de 7.50$ entre el 12 de marzo de 1956 y el 25 de febrero de 1957. 

La tienda que vendía aquellos modelos de cuna tan sólo aceptaba pagos en efectivo, por lo que no había rastro alguno de posible comprador. Desafortunadamente, la caja no presentaba ni un sólo resto de huella dactilar, por lo que no tenían tampoco una referencia de un posible sujeto dubitado para cotejarlo después.

Sin embargo, la policía consiguió averiguar se vendieron un total de 12 cunas, pero tan sólo ocho compradores se pusieron en contacto con las autoridades tras ser conocedores del caso. La vendedora de la tienda, Hannah Robins, tampoco pudo ofrecer más datos sobre los cuatro restantes compradores que seguían siendo todo un misterio. Jamás aparecieron y no hubo forma de seguir ninguna pista para poder hallarlos.

La manta que envolvía el cuerpo del niño de la caja

Por lo que respecta a la manta que envolvía el cadáver, nada se pudo saber. El modelo en cuestión se distribuyó en masa por diferentes puntos del país, y aunque se sabía que se cortó por la mitad y se remendó con hilo y máquina de coser doméstica, no hallaron el origen real de ésta.

La desesperación por los agentes iba en aumento. No podían entender cómo tras el paso del tiempo, nadie reclamaba al conocido como el niño de la caja por ningún familiar. Las huellas dactilares y el AND del niño desconocido se enviaron a hospitales para determinar si podría identificarse por esa vía, pero obtuvieron resultados negativos en todos y cada uno de ellos. La identidad de aquel niño de la caja era todo un misterio.

Los médicos publican la foto del cadáver en un último intento desesperado de que alguien lo reclame

En un momento dado, los agentes decidieron vestir al pequeño, sentarlo y hacerle algunas fotografías para seguir divulgando su rostro con el fin de que alguien por fin lo identificaran. En un primer momento, se difundió la imagen de la cara del niño desde diferentes ángulos y tras 400.000 impresiones repartidas por todo el país. Nada tuvo su efecto.

Incluso la Asociación de Médicos de América llegó a difundir los detalles de las intervenciones quirúrgicas, así como cualquier otro detalle relevante, para ver si algún médico identificaba al pequeño al cual había podido operar. Pero parecía ser que cualquier esfuerzo por saber quién era aquel pequeño, iba a ser totalmente en vano. Nadie en todo el país se ponía en contacto con las autoridades para darle nombre a aquel niño.

Cualquier prueba encontrada en los alrededores del hallazgo resultaba ser negativa, pues una bufanda, un pañuelo, unos zapatos… todo lo que se analizaba terminaba por descartarse por los investigadores al no poseer relación ninguna con el pequeño. Incluso llegó a encontrarse un gato muerto envuelto en un jersey gris. Tras el macabro hallazgo, se enviaron distintas fibras a los laboratorios por ver si alguna de ellas coincidía con la manta con la que estaba envuelto el pequeño. 

Nada.

Teorías e investigaciones recientes

Remington Bristow -ayudante en las oficinas del forense que realizó la necropsia en su momento-, obsesionado con saber la verdad que se escondía tras caso y con unas pruebas que no estaban conduciendo a ninguna parte, decide contactar con un vidente que aporte algo de luz. Irónicamente éste les da una dirección, y dado que con las vías que estaban siguiendo se daban de bruces contra un muro, decidieron seguir las indicaciones del psíquico. Además, un punto a favor, es que tan sólo se encontraban a poco más de dos kilómetros de donde se supone que debían acudir. Tal fue así, que se dirigieron a la dirección indicada encontrándose con una antigua casa de acogida. Al entrar, hallaron lo que les dejaría enormemente sorprendidos y prácticamente sin habla.

Una cuna de las mismas características que las que iban dentro de la caja donde se encontró al pequeño, así como un manta similar con la que éste quedó envuelto. Estos fueron los dos objetos que hicieron abrir una nueva línea de investigación. ¿Sería aquello lo que les llevaría a una nueva hipótesis y que haría que el caso quedase resuelto para siempre?

Una primera hipótesis

En un primer momento, se consideró que el pequeño podría pertenecer a la hijastra que dirigía aquel centro de acogida. La hipótesis que se barajó es que aquella mujer quedó embarazada y dio a luz siendo madre soltera. Todo un estigma social para la época. De tal manera, el pequeño nunca quedó registrado. Por esa razón no existían huellas dactilares que le identificaran ni constaba en ningún registro oficial. Esta línea siguió abierta hasta que en 1998 se descartó por realizarse pruebas de ADN que descartaron cualquier tipo de vínculo del pequeño con esta familia.

Por otro lado, en 2002 la policía pudo reabrir de nuevo el caso pero momentáneamente tras recibir una misteriosa llamada. Al otro lado de la línea se encontraba una mujer que empezaría a describir unos hechos extremadamente truculentos y que pondrían a la madre de ésta en el punto de mira. Según su testimonio, su madre habría comprado al pequeño en 1954 y lo habría sometido a fuertes torturas tanto físicas como psicológicas. Esto habría terminado por provocar la muerte del pequeño. Aunque la historia tenía cierto hilo conductor con sentido, descartaron la veracidad de éste al descubrir que la mujer que había llamado, presentaba serios problemas mentales desde hacía años.

Actualmente, el caso sigue en el archivo con la esperanza de que alguien, algún día, pueda identificar al ya famoso, niño de la caja. De momento, todo sigue estando rodeado de un profundo misterio.

Fotos del niño de la caja

Galería de fotos del crimen sin resolver del niño de la caja:

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Fuentes:

https://allthatsinteresting.com/boy-in-the-box

https://www.historicmysteries.com/the-boy-in-the-box/

https://vocal.media/criminal/the-mysterious-death-of-the-boy-in-the-box

https://m.youtube.com/watch?v=BnxfuvRHKDk

https://www.phillymag.com/news/2006/05/15/who-is-the-boy-in-the-box-part-one/?pam-referer=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F/

2 comentarios sobre “El niño de la caja: un misterio sin resolver. La crónica y las fotos.

  1. Jo, si ya es triste que alguien muera solo… que encima sea un niño y que además ninguna persona reclame y se identifique como un ser querido para ese pequeño… se me parte el corazón.

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