Rosie Alfaro apuñaló 57 veces a Autumn Wallace, una niña de 9 años

Unos golpes en la puerta rompen la tranquilidad de uno de los apartamentos de Anaheim, California, el 15 de junio de 1990. Autumn Wallace, de 9 años, estaba en el salón de casa recortando unos dibujos en diversos papeles que tenía desplegados por toda la mesa. Había llegado del colegio hacía un rato y estaba esperando a que su hermana mayor y su madre también llegaran a casa.

Los golpes sobre la madera de la puerta la sacan del ensimismamiento y dirige hacia allí su mirada. Se levanta y se dirige hacia la puerta. Hay silencio al otro lado. Los pasitos cortos y lentos parece que no la han delatado. Los golpes se repiten nuevamente. Autumn gira el pomo hasta que abre y a través de la ranura, por donde los ojos de la pequeña se asoman, se dibuja la silueta de una mujer joven embarazada y cuyo rostro le resulta muy familiar. Se trata de Rosie Alfaro, una amiga de su hermana. La calma vuelve a ella y respira aliviada mientras Rosie la mira fijamente.

El encuentro entre Rosie Alfaro y Autumn Wallace

Rosie había tenido una vida complicada desde pequeña. Con 13 años había empezado a consumir drogas y tal sólo un año después ya ejercía la prostitución en el barrio. Tuvo su primer hijo a los 15 y en aquel preciso instante en que con 18 años iba a convertirse en una asesina, estaba embarazada de gemelos.

Rosie necesitaba droga. Había consumido lo último de cocaína y heroína que le quedaba, pero no tenía más dinero para poder comprar más. Había planeado un robo, y esperaba que le funcionase.

Decidió acudir hasta la casa de los Wallace, esperando que la vivienda estuviese vacía. Pero tras abrirse la puerta y ver el rostro de Autumn asomarse, tuvo que modificar parte de su estrategia. La niña había abierto tímidamente pero al reconocerla abrió la puerta mucho más y con más confianza. Rosie estaba embarazada de gemelos y le pidió que, por favor, la dejara ir al baño un momento. Autumn le dejó entrar sin ningún inconveniente. Rosie puso su primer pie dentro de la vivienda, pero se percata de otro detalle más. Un cabo suelto en su plan. Si registra la casa en busca de dinero y objetos de valor, es muy probable que la niña la delate. ¿Quién si no iba a llevarse el dinero y las joyas? 

Autumn Wallace
Autumn Wallace

Aprovechando un descuido de Autumn, Rosie se dirigió a la cocina y cogió un cuchillo sigilosamente. Se lo guardó y siguió su camino por el pasillo hasta llegar al fondo donde se encontraba el baño. Tras esperar unos minutos, llamó a Autumn. La niña acudió al reclamo y tras pisar el suelo del baño y sin capacidad de reacción, sintió como el cuchillo comenzaba a impactar una y otra vez sobre su cuerpo. Se desplomó envuelta en sangre, y ello no impidió que el hilo de vida que le quedaba a Autumn, frenara el estado frenético en el que había entrado Rosie. Fueron un total de 57 puñaladas las que recibió el cuerpo de la niña.

El robo

El color de las baldosas del suelo se ha camuflado en gran parte con la sangre de Autumn. Pero Rosie no tenía tiempo que perder, necesitaba dinero en metálico u objetos de valor que después pudiera malvender para poder comprar la droga que tanto ansiaba. Ya pensaría un plan por si la policía le preguntaba por el crimen de la niña. 

Finalmente, se llevó diversos objetos de valor que después logró vender por algo menos de $300. Rosie abandonó la casa tras el saqueo.

Al poco tiempo llegó Linda Wallace, la madre de Autumn, encontrándose con la espantosa escena del asesinato de su hija.

Las pistas 

Los investigadores determinan con claridad ciertas evidencias que observan sobre el escenario del crimen. El primer detalle es que la cerradura no estaba forzada, lo que les llevó a acotar los sospechosos al círculo íntimo de Autumn porque tenían claro que ella había dejado pasar voluntariamente a su verdugo. Los vecinos no habían escuchado nada ni observado movimientos sospechosos por parte de alguien en el vecindario. Además, la toma de huellas y otras evidencias recogidas, respaldaban la hipótesis de que en la vivienda sólo hubo una persona más aparte de Linda Wallace y sus dos hijas. Si lograban localizar a esa persona sobre la que recaían todos los interrogantes, podrían resolver el caso. Las improntas en sangre de las huellas dactilares de la asesina estaban por varios puntos de la casa. Sólo el cotejo les corroboraría la identidad.

Rosie Alfaro
Rosie Alfaro

Mientras trataban de ponerle nombre y apellidos a quien había arrebatado la vida a una pequeña de tan sólo 9 años, se produce, el 23 de junio, el entierro de Autumn Wallace. Y tan sólo unos días después, Rosie Alfaro queda detenida como única sospechosa del asesinato.

Sentencia de muerte de Rosie Alfaro

Rosie Alfaro trata de defenderse. Su primera justificación es alegar que un hombre llamado <<Beto» la obligó a cometer el crimen. Es el único dato que dice atreverse a proporcionar. Según sus confesiones, teme por la vida de sus hijos si esta persona vuelve a aparecer en sus vidas. Pero no hay evidencias de que en la vivienda hubiese otra persona junto a Rosie, ni ella es capaz de ir más allá en sus afirmaciones cuando la policía, en un intento de valorar esta hipótesis, se ofrece a escuchar la versión de Rosie Alfaro. Sus intentos por convertirse en una víctima más le son cada vez más infructuosos.  

Tras el duro juicio y las claras acusaciones hacia la única sospechosa del crimen de Autumn Wallace, el jurado tarda hasta cuatro horas en deliberar. Para ellos, las pruebas son abrumadoras. Para la fiscalía también, quien solicita directamente la pena de muerte. El jurado, acaba considerando esta postura y accede finalmente. Jurado y fiscalía firman la sentencia de muerte de Rosie Alfaro, reconociéndola como la asesina de Autumn Wallace.

Actualmente Rosie se encuentra en el corredor de la muerte.

Fuentes de consulta:

https://murderpedia.org

https://www.greelane.com

https://www.latimes.com/

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