Simonetta Cesaroni: el crimen sin resolver “di via Poma”

Simonetta Cesaroni fue brutalmente asesinada. Su caso se mantiene rodeado de incógnitas desde 1990. Un caso mediático donde un principal sospechoso, Pietro Vanacore, se suicidaría tras la presión que hubo sobre él. Hoy os cuento toda la crónica de este caso.

¿Quién fue Simonetta Cesaroni?

Simonetta Cesaroni nació en Roma en noviembre de 1969, contando por aquel entonces con tan sólo 20 años cuando fue asesinada. Había encontrado trabajo como secretaria en la Associazione Italiana Alberghi della Gioventù (AIAG). Tan solo hacía apenas un mes que trabajaba allí cuando sucedieron los hechos. Simonetta vivía con sus padres, Claudio y Anna, y una hermana 6 años mayor que ella, Paola. Simonetta, desde hacía un año mantenía una relación con un chico 4 años más mayor, Raniero Busco. 

La tarde del martes 7 de agosto de 1990, la familia de Simonetta comenzaría a echarla en falta para la cena. Al ver que no llegaba del trabajo a la hora que había indicado que lo haría, salieron en su búsqueda. Tan solo pudieron hallar su cuerpo brutalmente asesinado en su mismo puesto de trabajo.

Simonetta Cesaroni

Reconstrucción de los hechos y escena del crimen del asesinato de Simonetta Cesaroni

La desaparición de Simonetta Cesaroni

Simonetta llega el martes 7 de agosto de 1990 al edificio donde trabajaba con unas llaves que le habían dejado para poder entrar ya que ese día el lugar permanecería cerrado al público. Los porteros del edificio se encontraban reunidos y según sus declaraciones tampoco vieron entrar a nadie sospechoso en el edificio. Durante la tarde del martes, Simonetta realiza algunas llamadas telefónicas y gestiones que tenía encomendadas, sabiendo de ella por última vez a las 17.35 horas. Las horas pasan y a las 20.30 horas Paola decide salir a buscar a su hermana, quedando los padres en casa por si llamaba o volvía. Esa misma noche, descubrirían el cuerpo sin vida de Simonetta sobre las 23,30 horas. 

En un primer instante, Paola consigue contactar con el jefe de su hermana y les acompaña hasta el lugar donde tenía la sede la asociación para poder acceder a ella. Salvatore Volponi es quien descubre primero a Simonetta, seguido de Antonello -pareja sentimental de Paola- y, finalmente, la propia Paola. Tendida en el suelo, rodeada de un charco de sangre y semidesnuda.

El hallazgo: las pruebas en la escena del crimen

Cuando encuentran a Simonetta, lo hacen en una habitación contigua a donde ella solía trabajar normalmente. Se encuentra en el suelo, maniatada y semidesnuda. Las piernas las tiene separadas y los brazos abiertos, en una posición antinatural y con la cabeza inclinada hacia la derecha. Tan sólo lleva puesto el sujetador mal colocado, un reloj y los calcetines. Las mallas deportivas que llevaba aquel día, así como la chaqueta y el slip aparecen a relativa distancia del cuerpo de Simonetta.

No obstante, las zapatillas de deporte aparecerán al lado de la puerta colocadas ordenadamente. Objetos personales como los pendientes, el collar, una pulsera y un anillo, todos ellos de oro, no serán encontrados nunca, así como las llaves del edificio que Simonetta llevaba consigo y con las que había entrado anteriormente. Este último dato traerá de cabeza a los investigadores, ¿por qué se llevó las llaves de la sede de la asociación? 

Las heridas sobre el cuerpo de Simonetta Cesaroni

Las heridas que presenta son de cierto interés forense. Simonetta cayó al suelo, apoyándose el autor sobre sus caderas dejando las improntas de sus rodillas y provocándole hematomas. También presentaba lesiones craneoencefálicas, desconociéndose si se produjeron con un objeto contundente o por repetidos golpes de la cabeza de la joven contra el suelo. Se le atestó un total de 29 puñaladas con un abrecartas de aproximadamente unos 11 centímetros, provocando heridas en la zona de la ceja derecha, así como en el ojo izquierdo. Una herida en el cuello, con orificio de entrada y salida.

En el resto del cuerpo, también presentaría heridas punzantes por todo el tronco, principalmente en la zona del pecho y bajo vientre, alrededor de sus genitales. En uno de sus pezones también presentaba una herida de mordedura. Observaron las uñas de la víctima por si pudiera haber habido signos de defensa, pero se encontraban perfectamente arregladas, largas y cuidadas. Tampoco se apreciaron heridas de agresión sexual. Una de las hipótesis que barajó la policía por aquel momento es que el agresor conociera a la víctima y por esa razón entrara en la estancia, sufriera de impotencia y causara en Simonetta heridas sobre sus genitales. También se descubrió que dichas heridas punzantes se produjeron una vez la chica ya había perecido.

¿Dónde se cometió el crimen? Las pistas 

El resto de estancias están perfectamente ordenadas. Esto les indica que todos los hechos transcurrieron donde se encontró el cuerpo de la joven y que no había sido trasladado hasta allí. Por consiguiente, se entiende que desde la primera toma de contacto con la víctima hasta el abandono del cuerpo, pudo ocurrir en el mismo lugar. Sin embargo, aunque los investigadores lo consideraron así, había trazas de sangre sobre el teclado del teléfono en la sala donde Simonetta trabajaba, quizá en algún intento de pedir ayuda dado que el grupo sanguíneo de la sangre del teclado coincidía con la de la joven, lo que hacía que la hipótesis inicial no encajara del todo. No obstante, una cosa empezaban a tener clara: el agresor de la chica, había cometido el acto con calma. 

También se encontraron restos de sangre sobre el pomo de la puerta donde se encontraba el cuerpo de la joven fallecida y sobre su mesa una nota con un dibujo con dos textos escritos sobre ésta. En la parte superior izquierda las siglas <<CE>>, en la parte inferior <<DEAD OK>> o <<DEAD OL>>. Durante muchos años se especuló quién habría podido realizar este dibujo y por qué estaba allí. 

Los acusados por el asesinato de Simonetta Cesaroni

A lo largo de los 26 años que lleva el crimen de Simonetta sin resolverse han pasado por el juzgado varios sospechosos a los que se le imputaba un delito de homicidio voluntario que, entendido en la terminología legal española sería equivalente al asesinato: Pietro Vanacore, Raniero Busco y

Pietro Vanacore: el primer sospechoso

Las primeras sospechas se posaron sobre uno de los porteros del edificio: Pietro Vanacore. La razón de ello es que durante el tiempo en el que estuvieron reunidos el resto de porteros desconocían donde podría encontrarse Pietro entre las 17,30 y las 18,30 que calculan los investigadores que pudo cometerse el asesinato de Simonetta. Asimismo, los investigadores están casi convencidos de que ningún extraño pudo acceder al edificio y que debía de estar dentro el que cometiera el crimen, sumado a comportamientos extraños que tuvo Pietro y que hicieron que se posara en el punto de mira de los policías. Entre otros comportamientos, la poca colaboración que se obtuvo por su parte hacia los investigadores y por la limpieza del escenario. 

Pietro Vanacore

Tras esto y junto al hecho de que encontraron restos de sangre en la ropa interior de Pietro, es detenido y llevado a prisión. Allí pasará 26 días antes de ser puesto en libertad gracias a su abogado. Este convence a los jueces para que lo dejen en libertad al comprobar que esa sangre encontrada en su ropa era propiamente suya. Esto revela que no existía otro indicio que lo relacionara con la muerte de la joven. 

En contrapartida, el <<Pubblico Ministero>>, también conocido con las siglas <<P.M.>>, es decir, lo que en España sería la Fiscalía, consideraba que cualquiera podría haber contaminado involuntariamente el escenario. Este fue uno de los errores forenses cometidos durante las pesquisas. Ya en el mismo momento del descubrimiento de Simonetta, no se acordonó la zona del escenario, entrando excesiva gente en el lugar y, por consiguiente, contaminándolo. Sin embargo, los investigadores todavía siguieron mirando de reojo a Vanacore. Aún así, el caso de Vía Poma volvía a partir de cero, entrando en escena otros sospechosos y volviendo a revisar todos los indicios que tenían. 

Roland Voller: el testigo que daría un vuelco al caso

A finales de 1991, entraría en escena un testigo que aparentemente no tendría por qué tener relación con el crimen de Simonetta. Su nombre, Roland Voller, un austriaco dedicado a la venta de vehículos que decía conocer información sobre lo sucedido. Tras sus confesiones, manifiesta que es un joven llamado Federico Valle, hijo de una amiga suya, quien ha cometido los hechos. 

Federico Valle era el nieto de Cesare Valle, un arquitecto que residía en el edificio de Vía Poma. Este precisaba de asistencia en casa por ser un hombre de avanzada edad y, donde en ocasiones, era el mismo portero del edificio, Pietro Vanacore, quien subía a su casa para ofrecerle dicha ayuda. 

El nuevo testigo que entró en escena comentó a los investigadores que meses antes de que sucedieran los hechos había entablado una amistad con la madre de Federico Valle. La conoció a raíz de un cruce de líneas cuando pretendía llamar a otra persona y sin querer apareció la voz de dicha mujer. Comentó que conversaron esa vez, así como en otras ocasiones más después de aquel suceso casual. Entre dichas ocasiones, se encontraba el momento en el que sucedió el crimen de Simonetta, que le llamó para decirle que Federico había llegado a casa manchado de sangre y con un corte en la mano. No obstante, la madre de Federico desmiente públicamente estas declaraciones y dice no conocer de nada a Roland Voller. 

A pesar de ello, surgen otros testigos más. Una vecina, quién afirma haber visto a Federico con el brazo vendado al día siguiente de los hechos y otra mujer más que asegura haber recibido presiones por parte de la madre de Federico para buscar una coartada falsa para su hijo. Se inicia entonces, una nueva línea de investigación.

Federico Valle, nuevo sospechoso del crimen de Simonetta Cesaroni y Pietro Vanacore, su cómplice

La nueva investigación sigue la línea de Federico Valle y entra en escena de nuevo Pietro Vanacore como cómplice. La hipótesis señalaba que Cesare Valle, el abuelo de Federico, llamó a la mujer de Vanacore para que limpiara el escenario y así eliminar pruebas que inculparan a su nieto y evitar un escándalo. De nuevo, se les llamó a declarar y quedaron absueltos ambos por falta de pruebas. Además, se descubre que Ronald Voller es un estafador y toda la información dada sobre el caso de Vía Poma era puramente una invención suya. 

En el año 2005 se obtienen hasta 30 perfiles de ADN, entre los que se encuentra el de Raniero Busco, ex pareja sentimental de Simonetta. Se sigue intentando averiguar si alguno de todos los sospechosos del crimen pudiera coincidir con el perfil que se obtuvo en el escenario del delito, concretamente en el sujetador de la joven que tras haber sufrido el mordisco pudieron quedar los restos de saliva que darían alguna pista a los investigadores para hacer las comparaciones de los perfiles biológicos.

El perfil del ADN hallado sobre Simonetta indicaban que se trataba de un hombre. De los 30 sospechosos quedaron todos descartados a excepción de Raniero, haciéndose las comparaciones de ADN en dos ocasiones y resultando un acercamiento a las hipótesis de los investigadores. También analizan la sangre hallada sobre el pomo de la puerta donde Simonetta fue asesinada, obteniendo una mezcla de dos perfiles, el de la joven y el de un hombre, sin embargo, los restos biológicos del hombre son minoritarios. Aún así, descubren 8 alelos del gen que coinciden con los de la ex pareja de Simonetta y son incompatibles con los otros 29 sospechosos. 

Parecía que el caso llegaba a su fin. Pero los investigadores, dado que la muestra era insuficiente para analizarla y sólo podían corroborar que fuera de Busco entre un 66-70%, no pudieron aceptar el indicio de manera legal. La jurisprudencia italiana solo admite una prueba biológica cuando es fehaciente en más de un 99% de probabilidad. 

El suicidio de Pietro Vanacore: 20 años perseguido sin ser culpable

Transcurridos 20 años sin ningún avance fiable del caso, basándose en hipótesis y en líneas de investigación que finalmente tenían que abandonar por no poder corroborar de manera innegable e inculpar a alguien sólidamente, ocurrió otro suceso que volvió a sacudir el caso de Vía Poma. Pietro Vanacora aparece flotando en el mar el 9 de marzo de 2010. En su coche deja una nota: <<20 anni perseguitati senza nessuna colpa>>, (20 años perseguidos sin ninguna culpa). También dejaría otra nota diciendo que, <<20 anni di sofferenze e di sospetti ti portano al suicidio>>. (20 años de sufrimiento y de sospechas te llevan al suicidio). 

pietro vanacore
Texto dejado en el coche de Pietro Vanacore

Vanacore de algún modo seguía en el punto de mira y debía declarar en el juicio de Raniero Busco un día después de su muerte, el 10 de marzo de 2010, Busco declaró lo siguiente: <<La muerte de Vanacore está demasiado cerca de la fecha del proceso como para que no esté conectada. Y seguramente él no se sentía con fuerzas de declarar. Ha vivido con remordimiento en su conciencia esta historia, y no porque fuera él el autor del homicidio, sino porque sabía quién era el verdadero culpable. Evidentemente, no podía hablar ni aunque pasaran los años. No tenía fuerzas, en definitiva, de afrontar los jueces, los abogados ni los testigos en la sala>>. Tras un año de aquello, se archivará su causa cerrándose como suicidio por no soportar las presiones del caso del crimen de Vía Poma. 

Todo apunta a pensar que el caso de Simonetta Cesaroni permanecerá abierto y sin resolver durante mucho tiempo. Puede ser que algún día las técnicas forenses avancen todavía más y se consiga esclarecer quién cometió los hechos y el motivo por los que lo hizo. 

Cindy James apareció brutalmente asesinada en una cuneta. Durante meses denunció el acoso por parte de una persona sin éxito alguno. Fue un caso que generó mucha controversia por la situación que rodeó a Cindy James. Puedes leerlo aquí:

Fuentes consultadas:

https://www.repubblica.it/cronaca/2010/03/09/news/suicida_a_taranto_pierino_vanacore_il_portiere_del_delitto_cesaroni-2564991/

Un comentario sobre “Simonetta Cesaroni: el crimen sin resolver “di via Poma”

  1. Mi teoría. No pensaban matarla sino violarla. Incluso la desaparición de los joyas indican un posible robo que paso a violación sin embargo creo que la mató al tirarla al suelo. Sospecho que fue tomada de sorpresa y aventada al suelo. Pienso que pueden ser 2 porque alguien la pudo haber llamado y ella al entrar al cuarto la sorprendieron tirandola con resultado en un golpe en la cabeza que la mató. Por eso no hay heridas defensivas. Sin embargo esa teoría indicaría que sería alguien conocido que trabajara con ella. Hay muchas cosas algo contradictorias inicialmente pero que sirven de guía. Se llevaron las llaves para poder salir del edificio y cerrarlo de nuevo. Eso aparentemente choca la idea alguien que trabajara allí mismo pero pudo ser hecho a propósito para que los investigadores llegaran a esa conclusión. Lo mismo robar sus joyas. Pero si era un robo que se transformó en un ataque sexual la víctima se hubiera defendido. ¿Quien la mandó a trabajar ese día? ¿quienes sabían que estaba sola y podían entrar al edificio? La mordida en el pecho indica un deseo profundo. El robo y las heridas se me hacen un intento de despistar. Si confiamos que nadie podía entrar, que no se vio a nadie sospechoso entrar, pero, en un día donde nadie debía de ir, entonces todos, aparte de ella, son sospechosos. Yo creo que fue alguien cercano del trabajo. Y si fue alguien de fuera SIN LLAVE, tuvo que entrar junto con ella.

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